Agencias

Jose Mourinho encuentra el equilibrio

Jose Mourinho encuentra el equilibrio

Alba Calzado

Madrid, 18 oct (EFE).- Jose Mourinho, que había dicho que no es "cabezón", analizó a su Real Madrid y, ante el Sevilla, decidió que merecía la pena probar a deshacer el doble pivote Tchouaméni-Valverde. Mandó al uruguayo al lateral, dio entrada a Güler en el centro y encontró el tan ansiado equilibrio entre la confianza defensiva y la "avalancha de juego ofensivo".

El Madrid terminó el encuentro con más posesión (65 %), más remates (15 por 11 del Sevilla) y más toques en el área rival (36 por 24) que el conjunto hispalense. A los números sumó la sensación de control del partido hasta el final, algo que el Bernabéu no veía esta temporada desde el mes de agosto.

El portugués sorprendió con la decisión de retrasar al uruguayo, en el que confía, aunque no termine de carburar en la salida de balón cuando juega junto a Tchouaméni. Así, encontró la manera de seguir avanzando en la transformación de Arda Güler desde mediapunta hacia centrocampista.

Y el turco respondió. Güler demostró que, teniendo en cuenta el resto de la plantilla, debe estar sobre el césped si el Real Madrid quiere circular la pelota con criterio. Se movió con comodidad entre líneas, incrustándose incluso entre los centrales si era necesario, y, con su gol, hizo gala de su creciente capacidad de área a área. El Sevilla, eso sí, pidió una roja para él por una acción con Peque en la que no intervino el VAR.

El equipo blanco no necesitó la "avalancha de fútbol ofensivo", según Mourinho, con la que había buscado la remontada ante la Roma el miércoles. Desde la tranquilidad, no la "rebeldía", Güler abrió la lata y Mbappé puso tierra de por medio con una excelente jugada personal desde la frontal del área hasta prácticamente meterse en la portería con el balón en los pies.

En la segunda mitad, el francés forzó el penalti que convirtió en el segundo tanto en su cuenta particular. Mourinho, conforme con lo que veía, tardó en hacer los cambios: dio entrada a Brahim y Bernardo por Endrick y Bellingham cuando se habían disputado 69 minutos, mientras que, en los partidos frente a Atlético de Madrid, Villarreal y Roma, llevaba ya dos sustituciones a esas alturas de partido.

Con ventaja de 3-0 y el 'Clásico' en el horizonte, y con Liga de Campeones de por medio, Mourinho dio descanso al inglés, quinto jugador de la plantilla con más minutos, y colocó a Bernardo junto a Tchouaméni en el pivote para poner pausa. Después, regaló a Güler un cambio para que fuera ovacionado por un estadio en pie. No necesitó más el Madrid para hacerse con los tres puntos, aunque volvió a ser incapaz de dejar la portería a cero.

Todo esto, en un ambiente mucho más amable con el equipo blanco que en las primeras jornadas del campeonato. El Santiago Bernabéu dejó de mirar con lupa cada acción de los suyos para pitar cada error y dirigió sus silbidos hacia el arbitraje, la Real Federación Española de Fútbol, LaLiga y Javier Tebas.

Los aficionados madridistas abuchearon al cuarteto arbitral y a los colegiados de VAR durante la lectura de las alineaciones, antes del inicio; para sus jugadores, solo aplausos. Después, dedicaron los primeros siete minutos de sus cánticos a estos objetivos, con frases como "Las manos de Tebas fuera del Madrid" o "Negreira sigue pitando". Había avisado Mourinho del cambio de rumbo de las críticas de su público: "El madridismo entiende a lo que el Real Madrid se enfrenta". EFE

acg/sab