Jóvenes y veteranos rinden tributo a Mao en su lugar natal a los 50 años de su muerte
Álvaro Alfaro
Shaoshan (China), 9 sep (EFE).- Miles de personas, muchas de ellas jóvenes, conmemoraron esta madrugada en Shaoshan, la localidad natal de Mao Zedong, el 50 aniversario de la muerte del exlíder chino entre banderas rojas, retratos y canciones revolucionarias, una muestra de la persistencia de su culto pese al controvertido balance de su legado.
Al filo de las 00:10 hora local de este miércoles (16.10 GMT de este martes), hora en la que se cumplía medio siglo desde su fallecimiento, la plaza presidida por la estatua de Mao seguía llena de asistentes que ondeaban banderas de China, del Partido Comunista de China (PCCh) y hasta del antiguo Soviet de Jiangxi, una de las bases revolucionarias de los comunistas antes de la fundación de la República Popular en 1949.
Los asistentes cantaban al unísono 'La Internacional', el himno nacional chino y 'Oriente es rojo', una de las canciones más asociadas al culto a Mao, mientras grupos de asistentes recitaban al unísono poemas escritos por el antiguo dirigente.
Entre las consignas se escucharon "viva el pueblo", "viva el presidente Mao" y también "abajo el capitalismo", en una concentración con una presencia juvenil especialmente visible.
Uno de esos asistentes, un joven de 30 años llegado desde la provincia suroriental de Cantón, explicó a EFE que muchos jóvenes chinos se enfrentan hoy a "cada vez más presión" y desempleo y que algunos están "se están dando cuenta de que las ideas de los revolucionarios chinos no eran equivocadas".
Pese a que reconoce el "aumento de la riqueza material" en el gigante asiático, lamentó el encarecimiento del coste de la vida y defendió que "una economía planificada es completamente factible".
"Cuando Mao murió, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon había comenzado el acercamiento a China, teníamos la bomba atómica y habíamos puesto satélites en órbita. Quizá no era un país tan desastroso como dicen algunos", sostuvo.
Su lectura refleja una reivindicación de determinados aspectos de la etapa maoísta que convive con un balance histórico marcado por el Gran Salto Adelante, asociado a una hambruna que causó decenas de millones de muertos según estimaciones académicas, y por la Revolución Cultural, una década de violencia y caos que el propio PCCh calificó posteriormente de "grave calamidad".
El visitante de Cantón aseguró además que muchos de los jóvenes presentes habían viajado solos y aprovechaban la concentración para hablar, formar nuevos grupos de amigos y "conocer a otras personas de ideas afines".
"Viejos camaradas" y jóvenes
La plaza funcionaba así no solo como lugar de homenaje, sino también como punto de encuentro para una nueva generación que no vivió a Mao.
Esa impresión coincide con la de un visitante procedente de la provincia central de Hubei, que sí recuerda personalmente la muerte del expresidente.
Tenía 13 años el 9 septiembre de 1976 cuando, según contó a EFE, un tío comunicó la noticia a la familia. "Ha muerto", les dijo. "Todos nos abrazamos y preguntamos: '¿Qué vamos a hacer ahora?'", recordó.
El hombre, que afirma acudir a Shaoshan todos los años coincidiendo con el aniversario del nacimiento o de la muerte del antiguo dirigente, considera que "resulta difícil para los europeos" comprender el peso histórico que Mao conserva para determinados chinos.
"Sufrimos el atropello por parte de naciones europeas y fue él quien nos levantó y nos dio un soporte", afirmó, en referencia a la narrativa que vincula a Mao con el final de décadas de invasiones, guerras y subordinación exterior.
Hace alrededor de diez años, añadió, quienes acudían a estas fechas eran principalmente "viejos camaradas", asegura. Ahora ve "a muchos más jóvenes".
Los datos oficiales sobre Shaoshan apuntan también a una renovación generacional de sus visitantes: en 2025, el 33 % de quienes acudieron a la localidad tenían 35 años o menos, según cifras difundidas por el medio provincial Rednet.
Esa madrugada algunos portaban pequeñas insignias con el rostro de Mao prendidas en la ropa, similares a las que se hicieron omnipresentes entre la población durante la Revolución Cultural, mientras otros sostenían grandes retratos del dirigente o se fotografiaban frente a su estatua.
Las canciones continuaron después de la medianoche, interrumpidas por consignas y nuevas recitaciones colectivas de poemas. EFE
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