Kevin Warsh, un nuevo líder para la Fed arrinconado entre Trump y la subida de los precios
Washington, 13 may (EFE).- Kevin Warsh, candidato propuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump, para pilotar la política monetaria de EE.UU., se ha convertido este miércoles en el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal gracias a la aprobación del Senado
Warsh encara ahora el reto de contentar al mandatario, que pide más flexibilización, y neutralizar el impulso inflacionario insuflado por la guerra contra Irán.
En un momento en que Trump pide tipos de interés mucho más bajos, el exfinanciero y exgobernador de la Fed, de 56 años, ha seguido insistiendo, después de que el mandatario lo nominara en enero, en mostrarse públicamente como un halcón en lo que se refiere al control estricto de las subidas de precios, así como alguien contrario a prolongar las políticas expansivas en el tiempo.
En ese sentido, ha criticado con dureza por su manejo de la pandemia y la pospandemia a la Fed, liderada por su antecesor Jerome Powell, al que acusa de permitir que la economía se sobrecalentara en exceso al mantener los tipos cercanos al 0 % durante casi dos años.
Nacido en la capital del estado de Nueva York, Albany, en 1970, Warsh se licenció en Políticas Públicas en Stanford y en Derecho por Harvard y cursó un posgrado en finanzas y economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) antes de aterrizar en Wall Street en 1995.
Fue vicepresidente y director ejecutivo en el área de fusiones y adquisiciones en Morgan Stanley hasta 2002, cuando George W. Bush lo nombró asistente especial para política económica y secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional, donde se ocupó de mercados de capitales, regulación financiera y seguros.
Tras ser nominado por Bush, Warsh fue miembro entre 2006 y 2011 de la Junta de Gobernadores de la Fed, donde ya se labró una reputación como defensor de una firme disciplina a la hora de controlar los impulsos subyacentes de inflación.
Tras abandonar la entidad emisora, el financiero ha compaginado distintos cargos en el sector privado, incluyendo ser miembro de las juntas directivas del gigante de la logística UPS y del emporio minorista Coupang.
Después de que Trump lo nominara oficialmente para liderar la Fed en enero, Warsh optó por defender además, ante el Comité Bancario del Senado, la necesidad de que el banco central no se adentre, en ámbitos que, según él, no le corresponden, como pueden ser las políticas contra el cambio climáticos y otros debates sociales, como según él ha sucedido durante el mandato de Powell.
Trump ha dicho públicamente varias veces que espera que con Warsh al frente, la Fed rebaje el referencial, una posibilidad que de momento se antoja complicada por la subida de los combustibles y con el IPC cerca del 4 % interanual.
También por las propias convicciones de Warsh, que aboga por ser más estricto con las metas inflacionarias, y por la composición del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
A excepción de Steven Miran, economista postulado por Trump el año pasado, la gran mayoría de los doce miembros con derecho a voto del FOMC se han mostrado inclinados a mantener las tasas en su nivel actual -una horquilla entre el 3,5 y el 3,75 %- al menos hasta que se aclare el panorama relativo al cierre del estrecho de Ormuz.
Antes incluso del estallido de la guerra, las perspectivas para una rebaja contundente del precio del dinero en EE.UU. este año eran tibias, según han reflejado los últimos tres informes trimestrales de Proyección Económica de la Fed.
A esto hay que sumar el hecho de que Powell ha decidido romper con la tradición al abandonar la presidencia y permanecer como miembro de la Junta de Gobernadores, al menos hasta que la investigación interna que lleva cabo la propia Fed a instancias de Trump "concluya de manera definitiva y transparente".
Powell fue acusado por el Gobierno de malversar fondos para la renovación de la sede de la Fed en Washington, imputación que fue retirada después de que un juez federal considerara que estaba motivada políticamente y de que un senador republicano amenazara con no apoyar el nombramiento de Warsh si el Departamento de Justicia no abandonaba el caso. EFE
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