La acampada de Sol cumple su cuarta noche decidida a continuar presionando
Sancho Lladós Sanginés
Madrid, 30 sep (EFE).– Un millar de personas afrontan esta madrugada de miércoles su cuarta noche consecutiva de acampada en la Puerta del Sol de Madrid contra los desahucios y la crisis de la vivienda en medio de una creciente tensión institucional.
El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han exigido al Gobierno de España la disolución "inmediata" de la protesta por motivos de seguridad, mientras los colectivos sociales mantienen la movilización pese a la aprobación de los dos reales decreto de vivienda del Ejecutivo.
El consistorio madrileño ha reclamado al Gobierno español el desalojo urgente del campamento por tratarse de una concentración "sin ningún tipo de comunicación o autorización" ni medidas de seguridad.
Desde el Ayuntamiento se advierte de que la "falta de organización" entraña un grave riesgo para una hipotética evacuación en caso de incidente, lo que podría acarrear "consecuencias drásticas" para la integridad de los concentrados, viandantes, trabajadores y comercios de la zona.
Los acampados por su parte, muestran una posición clara pese a la creciente presión institucional: "Estoy dispuesta a seguir viniendo aquí los días que haga falta y seguir adelante", confesó a EFE Andrea, de 23 años, desde la céntrica plaza madrileña.
"Lo que demandamos es que haya un plan de lucha más allá de la acampada, no es solamente por el tema de la vivienda, sino por toda la precariedad en general en la que vivimos", añadió.
Por su parte, el Gobierno español -gobernado por el PSOE- instó a las administraciones municipal y comunitaria, gobernadas por el PP, a respetar el "derecho fundamental de reunión" de los manifestantes.
Resistencia en la plaza y "victoria histórica"
Pese a la inestabilidad meteorológica, la afluencia de personas durante toda la noche volvió a crecer al término del día laboral.
El ambiente en la plaza ha continuado combinando las asambleas informativas con expresiones de respaldo social, reforzadas por el acuerdo que permitirá regresar a su vivienda a Maricarmen Abascal, de 87 años, tras haber sido desahuciada.
Calificado de "victoria histórica" por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, este logro ha afianzado la decisión de los concentrados de mantener la protesta de forma indefinida, con independencia de lo que ocurra en el Congreso de los Diputados, que tendrá que refrendar o no los dos reales decretos de vivienda.
"Hay mucha rabia en la sociedad en general, porque no es solo la situación de la vivienda, también es la especulación de los servicios públicos, de la educación, de la sanidad... A nivel general yo creo que estamos en un punto en el que las cosas se han desbordado", explicó a EFE Nuria, de 28 años, al ser preguntada por la situación en Sol.
El contenido de los dos decretos no convence a los acampados
En el plano legislativo, el paquete normativo aprobado por el Consejo de Ministros se estructura en dos reales decretos ley que llegarán este viernes al pleno extraordinario del Congreso. El primero, centrado en la renovación automática de los contratos de alquiler, es el que genera mayor rechazo.
El segundo congrega las medidas de mayor acuerdo técnico, como la prórroga de dos años para los contratos que venzan antes de 2028, el límite del 2 % a la actualización anual de las rentas, la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, la suspensión de desahucios a familias vulnerables hasta el 31 de diciembre de 2030, el tipo superreducido del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) del 4 % para la vivienda protegida y la habilitación de líneas de avales.
Ninguno de los dos decretos, convence a los acampados de forma unánime. "No creo que hayan engañado a nadie", comentó a EFE Victoria, estudiante de 25 años.
"Por las cosas que he estado hablando con compañeras por aquí, creo que todo el mundo pensamos algo parecido en este sentido. Es una jugarreta bastante clara la que han hecho, no la han disimulado demasiado", añadió la joven, que lleva turnándose con otras compañeras desde el primer día de protestas.
"Cada día nos quedamos unas, y otras descansamos porque no se sabe hasta cuándo se va a alargar la acampada y para mantenernos con fuerzas estamos haciendo un poco así", explicó.
Varios acampados sostienen que quieren aprobar uno de estos dos decretos, el más "suave", para "colgarse la medalla y poder decir que han hecho algo".EFE
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