La amenaza de una nueva ofensiva contra Irán, la nueva baza de la campaña de Netanyahu
Yael Ben Horin
Jerusalén, 22 oct (EFE).- La posibilidad de una nueva ofensiva militar contra Irán se ha convertido en un elemento recurrente de la campaña electoral israelí, en la que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, reivindica su alianza con Donald Trump y su política de seguridad, mientras la oposición le acusa de instrumentalizar la amenaza iraní a cinco días de los comicios.
Pese a las ya diarias amenazas del actual Gobierno de atacar el país persa, el analista Jonathan Rynhold, de la universidad israelí de Bar Ilan, considera que un ataque contra Irán antes de las elecciones del próximo martes es "muy improbable", aunque sostiene que mantener esa posibilidad en el debate público puede beneficiar al mandatario israelí.
"Creo que es bueno para él centrar la temática de los titulares como una cuestión de seguridad, en lugar de permitir que el debate se centre en los ultraortodoxos, que es un terreno desfavorable para él", explica Rynhold a EFE.
La cuestión ultraortodoxa es uno de los principales desafíos internos para Netanyahu, cuya coalición depende del apoyo de los partidos religiosos judíos, que reclaman mantener las exenciones del servicio militar para los estudiantes de las yeshivás (escuelas talmúdicas). La disputa sobre su reclutamiento ha generado grandes tensiones políticas y sociales en Israel.
Una cuestión estratégica
Rynhold considera que Netanyahu tiene un margen muy limitado para ordenar una operación militar, tanto por la oposición que podría encontrar en el presidente estadounidense, que, según afirma el experto, no desea atacar el país persa antes de las primarias estadounidenses, como por la necesidad de contar con un respaldo claro de los responsables de seguridad israelíes.
"Sin embargo, la percepción de que el primer ministro quiso reanudar los ataques contra Irán y fue frenado por Trump puede favorecerle electoralmente", indica este analista.
El comienzo de una nueva guerra empezó a cobrar protagonismo mediático el pasado 18 de octubre, cuando Netanyahu agradeció el respaldo de Trump a su reelección con un vídeo en inglés dirigido a los estadounidenses, en el que vinculó la desaparición de la "amenaza iraní" con una bajada de los precios de la gasolina.
Ayer, miércoles, Netanyahu afirmó haber dado instrucciones al Ejército, al Mosad y al resto de los servicios de seguridad de Israel para "derrocar el régimen de Irán", lo que no ha sido confirmado por estos efectivos.
Además, el diario estadounidense Financial Times informó de que el primer ministro había preparado un plan para reanudar los ataques a gran escala contra Irán hace diez días, aunque finalmente no siguió adelante por la oposición de Trump.
La cuestión iraní también estuvo presente en la agenda de la visita que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, realizó el lunes a Israel para reunirse con Netanyahu, en un encuentro no anunciado previamente en el que ambos abordaron la situación en Oriente Medio, según confirmó a EFE un portavoz de la oficina del primer ministro.
En este contexto, según reportaron los medios israelíes, decenas de aviones de combate y aeronaves de reabastecimiento israelíes sobrevolaron Siria e Irak en dirección a la frontera con Irán a principios de esta semana, lo que podría haber tenido como objetivo provocar un ataque iraní que justificase el relanzamiento de la ofensiva por parte de Israel.
Fuertes críticas desde la oposición
Una ofensiva sin el respaldo de Washington podría deteriorar gravemente la relación entre Netanyahu y Trump, uno de los principales activos políticos del primer ministro israelí, advierte Rynhold, aunque matiza que el escenario sería distinto si existiera una amenaza inminente que obligara a Israel a actuar.
El impacto interno dependería también del respaldo de los responsables militares y de seguridad. Si estos considerasen necesario atacar en ese momento, opina Rynhold, la operación podría resultar aceptable para la población; de lo contrario, podría tener "un efecto muy negativo sobre la cohesión social en Israel", explica.
Las recurrentes advertencias del Gobierno han provocado fuertes críticas entre la oposición israelí. El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró este jueves que el Ejército está preparado para llevar a cabo "acciones preventivas y defensivas" contra Irán y sus aliados ante la posibilidad de un ataque del país persa durante la jornada electoral.
El líder del partido Yashar! (¡Recto!), exjefe del Estado Mayor y favorito de las encuestas, Gadi Eisenkot, acusó a Katz de "preparar el terreno para el próximo desastre" y de desviar anticipadamente la responsabilidad hacia sus rivales políticos.
Por su parte, el líder opositor Yair Lapid calificó de "imprudente e histérico" el mensaje del ministro y acusó al Ejecutivo de convertir la seguridad nacional en un "circo" en su intento de evitar una derrota electoral.
Katz rechazó las acusaciones y atribuyó a sus críticos un "interés político mezquino".
Según Rynhold, es probable que las amenazas de un ataque continúen a lo largo de los próximos días, ya que Netanyahu tratará de obtener el máximo beneficio electoral de cualquier acontecimiento relacionado con la seguridad.
"La amenaza iraní permite al primer ministro situar ese asunto en el centro de la campaña, pero una operación militar sin suficiente respaldo podría acarrearle importantes costes políticos", insiste. EFE
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