La Casa de México en Madrid rescata el heliograbado para abordar la muerte con otra mirada
Marc Fraile Baudy
Madrid, 10 sep (EFE).- La Casa de México en Madrid inaugura la exposición 'La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado', en la que aborda con otro enfoque la temática de la muerte a través de 31 obras de 19 artistas mexicanos, realizadas específicamente para este evento con la técnica del heliograbado.
"La idea era salirnos un poco por la tangente y tratar de generar otro tipo de perspectiva del tema sin necesariamente ser literales", dijo este jueves el comisario Edgar Alejandro Hernández en la inauguración, al explicar que querían superar el "gran reto como mexicanos" de no tratar la cuestión de una manera folclórica, sino más bien a través de la memoria, la ausencia, el duelo, la identidad y la transformación.
Para eso, recurrieron al heliograbado gracias al taller Helio TM en Ciudad de México, uno de los escasos en el mundo en usar ese proceso antiguo que permite reproducir fotografías mediante placas de metal y tinta.
La exposición, abierta hasta el 15 de noviembre, presenta obras en distintos soportes y materiales, como el papel de algodón, el papel japonés o las placas de cobre del proceso de grabado, "dialogando entre ellas tanto en temática como en formato", comentó Hernández.
Varias maneras de abordar la muerte
En un ambiente oscuro, con una iluminación que busca resaltar las obras y su escala tonal de blancos, negros y grises, las piezas exploran el significado de la muerte desde una perspectiva personal para el artista.
Un ejemplo es Tamara Goutas, que buscó a través de 'Oraciones', con una imagen de un árbol en la placa de cobre, representar la relación espiritual con la naturaleza: "Comunicarte con alguien que ya no está a través de un ancestro de otra especie, pero que cuida un territorio, y cómo eso se vuelve un tipo de guía para los tránsitos humanos".
Por su parte, con 'Transmutación infinita', Guillermo Espinosa refleja a través de pigmentos el ciclo de la muerte. Cuando morimos, dijo, terminamos en la tierra para "nutrirla" y su obra, sin barniz protector pero enmarcada para controlar su oxidación, "sigue viviendo" en la placa mientras se oxida.
A su vez, en 'Fotografía espiritista de la presencia postmortem de Tarzán', Cristóbal Gracia representa la muerte de Johnny Weissmüller, el mítico actor de Tarzán, fallecido en Acapulco. La creencia popular apunta a que su espíritu sigue ahí y a que la fotografía puede capturar el alma de los antecesores, según se decía en el siglo XIX.
El heliograbado
La exposición muestra un vídeo explicativo de la elaboración del heliograbado, que pretende tanto resaltar la labor manual en la que el "artista se hace partícipe del proceso", como difundir esta técnica en desuso, comentó Miguel Counahan, fundador de Helio TM.
Para Counahan, el heliograbado es un híbrido entre la fotografía y la gráfica, en la que siempre hay un grado de incertidumbre. Son "originales múltiples", ya que con las placas solo se puede hacer un número limitado de reproducciones y siempre habrá pequeñas variaciones por el desgaste del material.
Espinosa destacó que tienen que fabricar sus propias emulsiones de tinta porque ya no se comercializan los materiales.
Pero para él, el encanto de esta técnica reside en los relieves del grabado de la placa de cobre que hacen que la tinta sea tridimensional, ya que "el negro más profundo en la imagen es el hueco más profundo en la placa", y ahí reside "la diferencia con el fotografiado, que es binario, donde solamente hay puntos blancos y negros". EFE
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