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La ciudad australiana de Newcastle busca dejar atrás su pasado en el carbón con tecnología

La ciudad australiana de Newcastle busca dejar atrás su pasado en el carbón con tecnología

Edurne Morillo

Newcastle (Australia), 22 oct (EFE).- Newcastle, cuya historia y prosperidad han estado ligadas a la minería y la exportación de carbón, busca reinventarse como centro de innovación energética, investigación médica e industrias creativas para diversificar su economía y cambiar la imagen de esta localidad costera a unos 160 kilómetros al norte de Sídney.

"Newcastle tiene una percepción bastante baja antes de la visita, pero mucho más alta después", explica a EFE Glenn Caldwell, director general de Destination Sydney Surrounds North, organismo de promoción turística de la región.

Lejos de la imagen australiana de playas paradisíacas, arenas blancas y aguas cristalinas, Newcastle ofrece otra estampa: grandes buques, grúas portuarias y antiguas instalaciones industriales que conviven con laboratorios y centros científicos.

Durante décadas, la ciudad estuvo asociada a la industria pesada, una imagen que todavía condiciona su proyección dentro y fuera de Australia.

"Si alguien ya tiene una opinión formada sobre un destino, es muy difícil cambiar esa percepción", señala Caldwell, quien destaca el papel de los grandes acontecimientos deportivos y culturales para atraer visitantes y mostrarles una realidad diferente.

La historia de Newcastle se remonta a 1797, cuando colonos británicos encontraron carbón en la costa. Fundada en 1804 y bautizada en referencia a la ciudad inglesa del mismo nombre, llegó a convertirse en uno de los principales centros mundiales de exportación de este combustible.

Hoy, su puerto sigue siendo fundamental para la economía local, mientras la ciudad busca abrir nuevas vías de desarrollo.

De los combustibles fósiles a las nuevas energías

Uno de los ejes de la transformación es el Instituto de Energía y Recursos de Newcastle (NIER), vinculado a la universidad local, donde se investigan y prueban tecnologías para reducir las emisiones industriales y desarrollar combustibles alternativos, como el hidrógeno.

Sus instalaciones permiten experimentar con soluciones antes de trasladarlas a procesos industriales a mayor escala.

Entre los proyectos figura el Centro de Hidrógeno del Valle de Hunter, previsto en la zona portuaria de Kooragang.

Su primera fase contempla un electrolizador de 50 megavatios, una instalación que utiliza electricidad para separar el hidrógeno del agua. Cuando la energía empleada procede de fuentes renovables, el proceso permite producir este combustible con bajas emisiones, una alternativa para sectores industriales difíciles de descarbonizar.

En el sector sanitario destaca el complejo John Hunter, con una inversión pública de 890 millones de dólares australianos (unos 556 millones de euros), que busca ampliar la capacidad hospitalaria regional y estrechar la relación entre asistencia e investigación.

En el Instituto de Investigación Médica de Hunter (HMRI), los científicos estudian enfermedades respiratorias, cáncer y otras patologías. La colaboración entre investigadores, universidad y hospitales pretende facilitar que los descubrimientos del laboratorio se traduzcan en nuevos tratamientos y mejoras en la atención a los pacientes.

La reconversión alcanza también a antiguos espacios industriales como FASTlab, donde se exploran nuevos materiales, proyectos creativos y fórmulas de economía circular que dan nuevos usos a instalaciones vinculadas durante años a la actividad productiva tradicional.

Una nueva imagen para atraer visitantes

Newcastle busca proyectarse como destino costero con una oferta gastronómica, cultural y de ocio que trascienda su pasado industrial. Los conciertos internacionales y los acontecimientos deportivos también forman parte de esa estrategia.

La región genera unos 8.000 millones de dólares australianos (unos 5.000 millones de euros) anuales en actividad turística, según Caldwell. Alrededor del 95 % de sus visitantes son australianos, muchos procedentes de Sídney y sus alrededores, mientras que el turismo internacional representa entre el 3 % y el 5 %, según sus estimaciones.

La promoción incluye la zona costera de Port Stephens, conocida por sus playas, dunas y avistamiento de ballenas, y el valle de Hunter, una de las principales regiones vitivinícolas del país.

La estrategia busca que los viajeros combinen varios destinos y prolonguen su estancia, en lugar de visitarlos por separado en excursiones desde Sídney.

"No se trata necesariamente de conseguir más visitantes, sino de que pasen más tiempo aquí y tengan una mejor experiencia", resume Caldwell.

La mejora de las conexiones aéreas, el transporte entre destinos y la oferta hotelera será clave para impulsar el turismo. La región también trabaja para que los operadores internacionales conozcan mejor sus atractivos y los incorporen a itinerarios de varios días.

El carbón sigue dominando buena parte de la actividad portuaria, pero Newcastle aspira a construir sobre su legado industrial una economía más diversa, en la que la ciencia, la tecnología, el turismo y la renovación urbana tengan un peso creciente. EFE

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