La contestación de Starmer dentro del laborismo no es un fenómeno nuevo en el partido
Londres, 14 may (EFE).- La contestación interna al líder del Partido Laborista que estos días sacude la política británica no es un fenómeno nuevo dentro de la formación, y en ocasiones se ha exacerbado justo cuando el partido estaba en el poder en Downing Street, como le sucede actualmente a Keir Starmer.
En los últimos años, ha sido el Partido Conservador el que se ha llevado la peor imagen de inestabilidad de sus propios líderes y de fracturas internas, sobre todo desde que en 2016 se formalizó el Brexit y entró en un baile de nombres que llegaron hasta el extremo de que una de las lideresas elegidas, Liz Truss, duró poco más de un mes al frente de la formación y del Gobierno.
Pero el Partido Laborista ha vivido sus propias luchas intestinas, con estos episodios principales, empezando por los más recientes:
1. Jeremy Corbyn
Elegido líder en 2015 como la esperanza izquierdista del laborismo tras el profundo giro al centro que dio Tony Blair, Corbyn enfureció a buena parte de sus colegas con sus titubeos sobre la Unión Europea y el Brexit.
Los diputados lo sometieron a una moción de confianza en 2016 que perdió estrepitosamente (172 votos contra él por 40 a favor), pero se negó a dimitir. Poco después, el diputado Owen Smith desafió su liderazgo pero las bases laboristas lo tumbaron y demostraron que había un divorcio entre los afiliados y sus representantes en Westminster. Corbyn sobrevivió hasta 2020.
2. Gordon Brown
El sucesor de Tony Blair al frente del laborismo sufrió en su primer mandato como primer ministro un total de 103 rebeliones internas dentro del partido, según un recuento de 'The Guardian'.
Pero las más graves las provocó el mal resultado del partido en las elecciones generales de 2010, en las que el laborismo perdió 91 escaños.
Brown tuvo que hacer frente a numerosas dimisiones de miembros de su gabinete y se cuenta que fue Tony Blair el que lo convenció de que los electores ya no confiaban en él ni en el partido y que debía dar un paso atrás. En mayo de ese año por fin dimitió.
3. Tony Blair
La estrella de Blair, que brillaba cuando llegó al poder al frente del 'nuevo laborismo' en 1997, había comenzado a apagarse por sumar al país a la guerra contra Irak de 2003, y sobre todo con la desastrosa posguerra en ese país árabe.
En 2006, varios parlamentarios laboristas le pidieron -como ahora le sucede a Starmer- que se comprometiera con un calendario de retirada. Blair aceptó y anunció su salida del Gobierno para 2007.
Siempre se sospechó que Gordon Brown, quien sucedió a Blair, estuvo complotando contra su jefe desde las sombras.
4. Rebelión 'antieuropea' en 1971
En 1971, cuando la UE aún se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE), y con un gobierno conservador que encabezaba Edward Heath, el Partido Laborista vivió una de las mayores convulsiones internas, que fue un presagio de todas las que vendrían después entre los sectores partidarios y detractores del acercamiento a Europa.
En una crucial votación en el Parlamento sobre la legislación que allanaba la adhesión del país a la CEE, 69 parlamentarios laboristas se posicionaron al lado del gobierno conservador y le ayudaron a aprobarla, en contra de la posición oficial del partido. Pese a todo, esa incorporación del Reino Unido a la CEE se terminó realizando dos años después. EFE
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