Agencias

La 'deltoromanía' en la estela de Pogacar

La 'deltoromanía' en la estela de Pogacar

Luis Miguel Pascual

París, 27 jul (EFE).- Isaac del Toro se convirtió en Barcelona en el tercer mexicano que tomaba la salida del Tour de Francia. Tres semanas más tarde fue el primero en subir al podio de París, una gesta que a sus 22 años le coloca en la estela del esloveno Tadej Pogacar, que conquistó su quinta corona en la ronda francesa.

Del Toro contó con el respaldo del capo de la carrera para hacerse también con el maillot blanco del mejor joven y para lograr en Barcelona una victoria en la segunda etapa.

Más allá de su buen rendimiento en la carretera, el ciclista de Ensenada fue también el protagonista de las cunetas, donde las banderas mexicanas levantaron una 'deltoromanía' que por momentos superó al apoyo al propio Pogacar.

Sólo compitió con él el respaldo al joven francés Paul Seixas, que jugaba en casa y que ha ilusionado al país que desde 1985 no gana la carrera.

Ese respaldo popular le impulsó para resistir al francés en un duelo por ser la mejor promesa y ocupar el tercer puesto del podio, lo más alto que ningún mexicano ha llegado nunca en la carrera más importante del mundo.

Del Toro, segundo del Giro de Italia del año pasado, se ha convertido en una de las principales promesas del ciclismo del futuro, llamado a protagonizar la era posterior al intocable Pogacar.

El ciclista mexicano, que pronto abandonó su país para formarse en Europa, insistió mucho para llegar al equipo UAE, para formarse a la sombra del esloveno que ha revitalizado el ciclismo moderno.

Sus dotes extraordinarias le llevaron a entrar en el equipo más fuerte del mundo, que ha depositado en el corredor una enorme confianza, un respaldo con el que pretenden fraguar el campeón del futuro.

"Estos últimos años ha sacado lo mejor de mí", aseguró el mexicano, consciente de que el apoyo de Pogacar ha sido clave para sus conquistas en el Tour.

"A lo largo de mi vida me han surgido oportunidades que he podido aprovechar. Ha habido personas como Tadej que me han puesto en lugares únicos y sólo he tenido que estar preparado para dar el máximo. Para mí es una gran responsabilidad, me obliga a dar mi mejor versión", afirmó.

En su victoria en Barcelona entraron de la mano y en la penúltima jornada, la etapa reina en el Alpe d'Huez, fue de un apoyo extraordinario para proteger sus intereses.

"Haber ayudado a Isaac me ha dado algunos de los mejores momentos en este Tour", afirmó el esloveno, que reconoció que se le puso "la carne de gallina" cuando cruzó la meta de Barcelona junto a su compañero. Allí sumó la tercera victoria mexicana en el Tour y se convirtió en el ganador de etapa más joven desde el español Carlos Rodríguez en Morzine en 2023.

Los dos volvieron a hacerlo este sábado en el Alpe d'Huez, haciendo un gesto de cuernos que suponían un guiño a la complicidad que tienen, que va más allá de la carretera.

Del Toro cuenta ya con un buen palmarés. En su primer año de profesional impresionó con un tercer puesto en la Down-Under y tras acabar segundo del Giro de 2025 en un error de cálculo que le privó de una victoria que tenía al alcance de su mano, regresó en 2026 con fuerzas renovadas.

Las victorias en la Vuelta a los Emiratos, la Tirreno-Adriático y la Vuelta a Auvernia-Ródano-Alpes, la antigua Dauphiné, ponen de manifiesto su calidad.

"No sé si soy el sucesor de Tadej, es difícil de predecir el futuro y esa sería una gran responsabilidad. Si llego a lograr el 1 % de lo que él ha conseguido ya estaría satisfecho", aseguró.

Pogacar le coloca en la estela de su legado: "Estoy contento de que esté en mi equipo. Tiene mucho talento y es un muchacho inteligente. Espero poder enseñarle algo".

Pero el esloveno sabe que su pupilo no está solo en el pelotón: "Hay otros que vienen muy fuertes. Le espera un gran futuro al ciclismo".

Del Toro era el primer mexicano en el Tour en 26 años. Raúl Alcalá lo corrió en nueve ediciones entre 1986 y 1994 y ganó dos etapas, una en 1989 y otra en 1990, año en el que acabó octavo de la general. En 1988 se enfundó el maillot blanco de mejor joven.

El segundo en adentrarse en las carreteras francesas fue Miguel Arroyo, que participó en el Tour en 1994, 1995 y 1997, aunque no pudo ganar ninguna etapa. EFE

lmpg/cmm

(foto)