La diversidad y las fracturas del Nueva York de hoy, ejes de la nueva muestra del MoMA PS1
Jesús Centeno
Nueva York, 17 abr (EFE).- El MoMA PS1, espacio independiente del Museo de Arte Moderno (MoMA) en el barrio de Queens, abre este fin de semana la temporada de verano con 'Greater New York 2026', una muestra que celebra la diversidad de los residentes de la Gran Manzana y explora cómo se construyen las comunidades en una ciudad marcada por la fragilidad social y la gentrificación urbana.
En su sexta edición, la exposición, que coincide con el 50 aniversario del centro, reúne a 53 artistas y colectivos y se presenta "como termómetro social que intenta explicar lo que está pasando ahora en Nueva York", explica a EFE la curadora Elena Ketelsen González.
Las obras recorren lo cotidiano, con escenas que representan desde el inagotable bullicio de las avenidas hasta la sencillez de los negocios de barrio en busca de "definir la identidad del neoyorquino".
Para la comisaria, no hay una única respuesta a qué significa hoy residir en la ciudad, con lo que la exposición se articula "en torno a lo que sus habitantes sienten y observan".
Se pone especial atención en lo comunitario, como es el caso de los carteles comerciales pintados a mano de los Cevallos Brothers, que desde hace décadas anuncian comidas y servicios en barrios como Jackson Heights, en el norte de la ciudad.
Originarios de Ecuador, los hermanos encarnan, cuenta Ketelsen, una práctica "muy callejera" en la que "el arte se mezcla con la vida" y se hace visible en escaparates y negocios del barrio.
También destaca una instalación de la artista venezolana María Elena Pombo, que trabaja con agua recogida en distintos rincones del mundo para construir una suerte de mapa orgánico que funciona como red de conexiones entre lugares y personas de la diáspora.
El MoMA PS1, un antiguo edificio escolar del siglo XIX, busca ofrecer "una experiencia fragmentada", según Ketelsen, en la que se atraviesan aulas, pasillos y otros espacios abiertos, en un itinerario que refuerza la idea de "ciudad en constante movimiento".
Otras piezas transmiten una sensación de fragilidad, con comunidades que antes encontraban refugio en aulas e iglesias y que hoy afrontan la incertidumbre de posibles redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
También el impacto de la gentrificación y las interminables subidas de precios, que han transformado barrios a gran velocidad. Ahí aparece el colectivo Red Canary Song con 'Lisa's Flower Spa', una pieza que recrea un spa de masajes asiático como espacio simbólico para visibilizar la precariedad y cuestionar la estigmatización de mujeres migrantes.
"Es una exposición que habla de los problemas que hay en Nueva York, pero también de la vitalidad de las personas y de su persistencia", explica la curadora.
En contraste, el peruano-estadounidense Piero Penizzotto ofrece un conjunto escultórico que incluye una galería de personajes neoyorquinos de distintas clases, razas y condiciones, buscando que el espectador reconozca "todo aquello que ve cuando está caminando, comiendo u ocupando un espacio público", según la comisaria.
Ketelsen, de origen costarricense, subraya que la muestra funciona también como un archivo vivo, eternamente incompleto, de la ciudad: "No se trata solo de representar Nueva York, sino de entender cómo se vive y cómo cambia", apunta, y de ahí que algunos artistas como Penizzotto tengan solo 27 años frente a los más casi 90 de los Cevallos Brothers.
Al margen de la exposición, el centro ha programado un amplio calendario de actividades paralelas durante los próximos meses con conciertos gratuitos, encuentros con artistas y charlas para afianzarse como uno de los principales centros de intercambio cultural y social en Queens. EFE
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