Agencias

La espada de Damocles de la deuda abre el debate presupuestario en Francia

La espada de Damocles de la deuda abre el debate presupuestario en Francia

(actualiza con el rechazo de la enmienda a la totalidad de los socialistas)

París, 13 oct (EFE).- La elevada deuda de Francia, la tercera mayor de la zona euro, abrió este martes el debate parlamentario de los presupuestos para 2027, que se anuncia una ecuación complicada para el Ejecutivo, sin mayoría en las cámaras, y que atizó la espada de Damocles que pesa sobre la economía francesa.

"Para evitar que el pago de los intereses nos atrape con un efecto de bola de nieve, es necesario reducir nuestro déficit y preservar nuestro crecimiento", aseguró el ministro de Economía, Roland Lescure, que tiene por delante 70 días para sacar adelante las cuentas.

Si el año pasado lograron 'in extremis' un acuerdo con los socialistas para sacar adelante los presupuestos de 2026, a costa de sacrificar la reforma de las pensiones que retrasaba dos años la edad mínima de jubilación, este año el acuerdo se antoja más complejo, con todos los partidos en modo electoral a seis meses de las presidenciales.

Lescure apeló a superar los debates partidistas "por el interés general" que supone salvar las cuentas del país, lo que pasa por reducir el déficit y evitar un incremento desmesurado de la deuda.

Justificó así su proyecto, que incluye recortes por valor de 54.000 millones para situar el déficit público en el 5 %, al tiempo que destacó que se centran en gastos que no afectan al crecimiento económico del país.

El ministro destacó los "sólidos cimientos" de la economía francesa, que le han llevado a alcanzar "niveles récord de empleo" y que le permiten todavía financiarse bien en los mercados internacionales, aunque a un tipo de interés mayor.

Su colega de Hacienda, David Amiel, fue más duro y señaló que el pago de los intereses absorberá la casi totalidad del impuesto sobre la renta que pagan los franceses y que pueden llevar al país a una crisis irreparable.

"Los próximos meses pueden llevarnos al precipicio", dijo Amiel, que señaló que Francia está al borde de la situación que España y Portugal afrontaron a principios de la década de 2010.

"Esperaron demasiado y tuvieron que sanear sus cuentas de forma dolorosa, lo que obligó a gobiernos de izquierda a congelar los salarios de funcionarios y a gobiernos de derechas a subir los impuestos", señaló.

El titular de Hacienda señaló que el control presupuestario pasa por afrontar "decisiones difíciles" en partidas que en los últimos años han focalizado el 80 % de las subidas de gastos, las pensiones y la sanidad.

Tras las intervenciones de los ministros, la tribuna de la Asamblea Nacional se transformó en un mitin de los diferentes partidos de oposición, que rechazaron las cuentas del Ejecutivo y prometieron sus propias recetas.

El ultraderechista Kévin Mauvieux aseguró que el proyecto no afronta los recortes en las partidas realmente lesivas y señaló que "a partir del 2 de mayo", fecha de la segunda vuelta de las presidenciales, "el país comenzará su recuperación", en una clara alusión a la victoria de su líder, Marine Le Pen, favorita de los sondeos.

El diputado Éric Coquerel, de la izquierdista La Francia Insumisa (LFI), por su parte, acusó al Gobierno de gritar "que viene el lobo" y exagerar el riesgo que pesa sobre la economía francesa por la deuda con el objetivo de "hacer al pueblo tragarse la píldora de la austeridad".

"La solución no pasa por reducir los gastos, pasa por recuperar los regalos fiscales, los 62.000 millones de euros anuales que se han dado a los ultrarricos", aseguró el representante de LFI, el partido liderado por Jean-Luc Mélenchon, bien posicionado para superar la primera vuelta de las presidenciales.

Entre sus propuestas figura también congelar deuda que Francia contrajo con el Banco Central Europeo.

Tampoco la derecha conservadora sostiene con entusiasmo el proyecto del Ejecutivo y considera que los recortes deben ser más ambiciosos. Su candidato al Elíseo, el exministro Bruno Retailleau, los cifra en unos 197.000 millones de euros.

Ni siquiera los miembros de la coalición centrista que sostiene al Gobierno muestran entusiasmo con el proyecto de presupuestos, temerosos de que pueda perjudicar las opciones electorales de los candidatos que se han lanzado a la carrera de las presidenciales.

Es el caso de dos ex primeros ministros de Emmanuel Macron, Édouard Philippe y Gabriel Attal, que buscan distanciarse del actual inquilino del Elíseo para poder lograr el objetivo de pasar a la segunda vuelta.

La enmienda a la totalidad presentada por los socialistas, que habría puesto fin a los debates en la Cámara Baja y enviado el texto directamente al Senado, fue rechazada, tras no recibir el respaldo de la extrema derecha, por 149 votos a favor y 236 en contra. EFE

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