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La fuerte reducción de la vegetación elevó la vulnerabilidad de Brasil a cambio climático

La fuerte reducción de la vegetación elevó la vulnerabilidad de Brasil a cambio climático

Río de Janeiro, 12 ago (EFE).- La reducción de las áreas de Brasil con vegetación nativa desde el 79 % del territorio del país en 1985 hasta el 65 % en 2025 aumentó significativamente la vulnerabilidad del país frente al cambio climático y a fenómenos extremos como El Niño, según un estudio divulgado este miércoles por la red MapBiomas.

El avance de las actividades humanas sobre el territorio redujo la capacidad de los ecosistemas para regular el clima, proteger los suelos y contribuir al mantenimiento del régimen de lluvias, afirma el estudio de MapBiomas, la red de universidades, organizaciones ecologistas y firmas tecnológicas que elabora mapas anuales sobre la cobertura y el uso de la tierra en Brasil.

La pérdida de vegetación también disminuye la protección natural frente a fenómenos extremos, como el que se prevé que provocará El Niño este año, lo que se traduce en un aumento de los riesgos climáticos, explicó Tasso Azevedo, coordinador de la red.

Los datos de MapBiomas muestran que entre 1985 y 2023 Brasil perdió 110 millones de hectáreas de áreas naturales, una superficie equivalente al 13 % del territorio nacional.

Mientras que en 1985 el 79 % del territorio brasileño estaba cubierto por vegetación nativa y solo el 18 % era destinado a la agropecuaria, en 2025 el área con vegetación nativa cayó al 65 % y la destinada a la agropecuaria subió al 32 %.

La mitad de esa pérdida correspondió a la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo, y otra gran parte al Cerrado (sabana brasileña).

En 41 años, la Amazonía perdió 53,9 millones de hectáreas de vegetación nativa, el equivalente al 14 % de su área, y el Cerrado perdió 51,7 millones de hectáreas, el 34 % de su área.

En el período analizado, el país perdió 65 millones de hectáreas de áreas boscosas y selváticas (incluyendo Amazonía y Bosque Atlántico), es decir un 15 % de sus forestas, y otros 46 millones de hectáreas en áreas de sabana (incluyendo Cerrado, Pampa y Caatinga), casi el 30 % de su vegetación de sabana.

La pérdida fue especialmente relevante en la Amazonía, considerada uno de los principales reguladores climáticos del continente y en donde el área con vegetación nativa cayó desde el 89,5 % en 1985 hasta 77,1 % en 2025, según MapBiomas.

De acuerdo con el estudio, la reducción de los bosques modifica los intercambios de calor y vapor de agua con la atmósfera y favorece temperaturas más elevadas y alteraciones de las precipitaciones.

El deterioro de la cobertura vegetal se produjo además en un contexto de calentamiento generalizado.

Según MapBiomas, la temperatura media de Brasil aumentó a un ritmo de 0,29 grados centígrados por década entre 1985 y 2024, mientras que en la Amazonía ese aumento fue del 1,2 grados centígrados por década en el mismo período.

La combinación de ambas tendencias agrava los efectos de fenómenos climáticos naturales, según la red.

MapBiomas señala que el patrón observado en 2024, con sequías en buena parte del norte del país y lluvias por encima de la media en el sur, es característico de años bajo fuerte influencia de El Niño, el fenómeno causado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico.

"Los datos históricos de precipitaciones (lluvias) muestran que los biomas brasileños han registrado sequías o lluvias cada vez más intensas en los años en los que El Niño tiene mayor intensidad", afirma el estudio.

Ese patrón debe repetirse en el ciclo 2026-2027, cuando se espera nuevamente un efecto profundo del fenómeno de El Niño, como ocurrió en los ciclos 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024.

En este escenario, la conservación y recuperación de la vegetación nativa adquieren una importancia estratégica no solo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también para aumentar la capacidad de adaptación del país, según el informe. EFE

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