La generación Z toma en Serbia el relevo de los que derrocaron a Milosevic hace 26 años
Antonio Sánchez Solís
Belgrado, 24 oct (EFE).- Tras ganar sin apenas oposición cinco elecciones parlamentarias y dos presidenciales en 12 años, Aleksandar Vucic y su partido SNS afrontan este domingo en Serbia una posibilidad real de derrota electoral ante una candidatura creada por universitarios que encaja en el generalizado malestar juvenil en Europa.
"Claramente, ha llegado el momento de un cambio en todo el mundo", dice a EFE Stefan, de 18 años, estudiante de bachillerato, que mañana, domingo, en las elecciones legislativas, votará por primera vez en su vida.
Stefan ve un paralelismo, pese a las diferencias, entre las protestas en Francia, Grecia, Italia o Albania y el movimiento estudiantil serbio que lleva dos años liderando las movilizaciones contra la corrupción y el autoritarismo de Vucic.
"Fuimos los primeros en protestar. La gente está protestando por diferentes cosas, pero todo empieza en lo mismo, que es la corrupción", dice.
La muerte de 16 personas en un derrumbe en una estación de tren, renovada por empresas chinas, provocó una exigencia de explicaciones sobre cómo se adjudicó y ejecutó la obra.
La falta de una respuesta satisfactoria de Vucic y su Gobierno fue el detonante de una protesta que se ha acabado transformando en una alternativa electoral.
La Lista de Estudiantes, integrada por 250 académicos, artistas, economistas, ingenieros o juristas, tiene la tarea de acabar con la corrupción y liberar las instituciones.
Para Stefan, estas elecciones son decisivas para el futuro del país y, sobre todo, de su juventud: "Tenemos que parar que la gente se vaya, la fuga de cerebros. Porque, si no, el país se va a derrumbar".
"Estamos hartos"
"Nuestra generación, y las más jóvenes que yo, estamos hartos porque al final todo recae sobre nosotros. No quiero irme de Serbia. Quiero tener a mis hijos aquí y envejecer aquí. Ahora no es posible", dice Isidora, una programadora de 28 años.
"Es un tema generacional. La gente en todo el mundo se está despertando ante estos temas", dice Nikola, un universitario de 21 años, que insiste en que en Serbia el elemento esencial del movimiento universitario es la lucha contra la corrupción.
Su hermana, Teodora, de 18 años, describe el régimen de Vucic de forma simple: "Robar y seguir robando".
Pero para los estudiantes, la joven tiene otra palabra: esperanza. "Esperanza y libertad", apostilla su hermano Nikola.
Su madre, Tatjana, que los acompaña en un paseo por el centro de Belgrado, compara estas protestas con las que ella vivió hace 26 años y que condujeron a la caída del régimen autoritario de Slobodan Milosevic (1989-2000), que acabó muriendo en una celda en La Haya mientras esperaba ser juzgado por crímenes de guerra.
Tatjana afirma que votará por la Lista de Estudiantes y reconoce a los universitarios el mérito de "haber liberado a Serbia del miedo en el que había estado viviendo".
Ese paralelismo entre aquellas protestas y estas lo encuentra también Sonja, una profesora de francés de 64 años.
Salir del 'día de la marmota'
"Hay energía y juventud. Lamentablemente, tenemos a otro miserable al frente del Estado, y 26 años después estamos luchando por nuestro derecho a la democracia", dice sobre Vucic, que dimitió en septiembre como presidente para poder presentarse a primer ministro.
"Espero que todos salgan a votar y que piensen si quieren vivir este 'día de la marmota' durante los próximos veintiséis años", afirma.
Slobodan Markovic, historiador, politólogo y profesor de Periodismo en la Universidad de Belgrado, que ha seguido de cerca la formación de este movimiento, asegura que la generación Z tiene aversión a los líderes fuertes.
Los jóvenes aspiran no solo a más democracia, sino también a más democracia directa, porque sienten que el actual sistema no los representa.
Los universitarios trabajan con un sistema de democracia horizontal y asamblearia, en el que cada facultad tiene derecho a veto y las decisiones se toman tras semanas o meses de debates.
No tienen un líder ni un portavoz y, de hecho, entre sus aspirantes al Parlamento no hay aún un candidato a primer ministro.
Por eso, Markovic asegura que Vucic no tiene opciones en ese sector del electorado y explica que la mitad de sus votantes son pensionistas.
Los jóvenes, por la democracia
Los serbios de entre 18 y 40 años, los jóvenes de hoy y los que hace un cuarto de siglo derrocaron a Milosevic, votarán en masa por la Lista de Estudiantes, afirma.
El 84 % de los serbios de entre 18 y 29 años está insatisfecho con el funcionamiento de la democracia, frente al 32 % de los mayores de 65, según una reciente encuesta.
Pese a ello, el 79 % de las personas de ese rango de edad defiende que la democracia es preferible a otros sistemas.
Por contra, seis de cada diez mayores de 65 creen que es mejor que el Gobierno sea efectivo, incluso si no es democrático. EFE
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