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La icónica sindicalista Dolores Huerta cumple 96 años con su imagen más fortalecida

La icónica sindicalista Dolores Huerta cumple 96 años con su imagen más fortalecida

Ana Milena Varón

Los Ángeles (EE.UU.), 9 abr (EFE).- La reconocida activista Dolores Huerta cumple este viernes 96 años de vida, la mayor parte de ellos dedicados a luchar por los derechos civiles y laborales de los hispanos y los trabajadores del campo en EE.UU., un compromiso que puso por encima de ella misma como víctima de abuso sexual.

Considerada una de las mujeres latinas más influyentes del país, la sindicalista nació en el pequeño pueblo minero de Dawson, en el estado de Nuevo México, el 10 de abril de 1930, aunque pronto se mudó a la población agrícola de Stockton, en California, estado donde ha llevado adelante sus batallas, las últimas desde su Fundación Dolores Huerta.

Su nombre y sus agudas críticas se han escuchado con mayor fuerza en medio de las redadas migratorias de la Casa Blanca, pero el mes pasado la mirada pública se posó sobre ella cuando se conocieron las denuncias de abuso sexual contra su compañero de lucha César Chávez (1927-1993), con quien fundó el sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos (UFW) y de quien también fue víctima.

Una investigación del diario The New York Times reveló los testimonios de varias mujeres que acusaron al fallecido líder de abusar de ellas cuando eran menores de edad, lo que causó el desplome de una de las máximas figuras latinas en EE.UU. y la cancelación de decenas de celebraciones en honor de Chávez.

Tras la investigación, Dolores Clara Fernández, como fue bautizada, también sacó a la luz el abuso sexual que sufrió por parte de Chávez, un secreto que mantuvo durante los últimos 60 años porque creyó que exponer la verdad "dañaría" al movimiento de campesinos por el cual había luchado su vida entera, según declaró.

Los abusos resultaron en dos embarazos que Huerta mantuvo ocultos para después dar en adopción a las niñas que tuvo, aunque ha mantenido vínculos muy cercanos con ellas toda la vida.

Bajo el peso del patriarcado

Tras romper su silencio, ha sido abrazada por un gran número de líderes que le han mostrado su respaldo. Igualmente no faltaron en las redes sociales críticas por no haber hablado antes, en especial en el apogeo del movimiento 'Me Too', por el que ella abogó en su momento.

En ese sentido, la escritora Yurina Melara, que conoce la trayectoria de Huerta, señala a EFE que no se puede juzgar lo que pasaba en 1960 con los estándares de 2026. "Lo que ella hizo como mujer (mantener silencio) fue lo que ella consideró que estaba correcto en ese momento. Ahora ella está revaluando su historia y se atreve a poner la cara".

En una de sus primeras entrevistas tras las revelaciones, Huerta explicó su decisión. "Realmente creo que sí, que aquello (denunciar la violación) habría supuesto el fin del movimiento; prácticamente desde sus mismísimos comienzos".

Stephanie Lemus, profesora de Estudios Étnicos en Orange Coast College, señala la encrucijada que la sindicalista vivió: por un lado el movimiento que externamente buscaba la justicia social y el derecho de los trabajadores, pero que internamente tenía muchos problemas, como el patriarcado, "con los hombres siendo venerados y obedecidos".

"Dentro de un marco interseccional, tenemos que ver las dinámicas de poder de los sesenta donde la mujer latina y de color era relegada", añade la catedrática.

Un pensamiento con el que la misma Huerta creció. En una entrevista por su 90 cumpleaños, dijo a EFE que en su juventud pensaba que en situaciones de discriminación no se podía hacer nada para cambiar las cosas. "Que así es la vida".

Pero a los 25 años, ya vinculada con los trabajadores agrícolas en California, Huerta conoció a un campesino al que no le querían otorgar una incapacidad médica y ella decidió interceder para que se le otorgaran los derechos. "Me di cuenta que cada uno puede hacer algo, y que es cuestión de organizarnos", aseguró.

Tras la muerte de Chávez, Huerta obtuvo mayor reconocimiento y se convirtió en un ícono en la comunidad hispana, siendo reconocida por el lema que ella misma creó: "¡Sí se puede!".

Tanto Lemus como Melara coinciden en que su historia se ha estado reescribiendo y ahora saldrá más fortalecida.

"Era mi dolor personal. Era mi problema personal. Y, sabe, creo que valió la pena, porque fue un precio que yo tuve que pagar... un sacrificio que tuve que asumir", dijo Huerta en la primera entrevista que dio tras conocerse las primeras denuncias. EFE

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