La izquierda brasileña se aferra a la esperanza de una remontada de Lula
Rio de Janeiro, Brasil, 6 Oct 2026 (AFP) -
"¿Creen que no estoy decepcionado?", dijo el presidente Lula a sus aliados la noche del lunes. Derrotado en la primera vuelta electoral, el veterano izquierdista aún confía en sus posibilidades de remontar, aunque tiene poco margen de éxito.
El derechista Flávio Bolsonaro afronta el balotaje del 25 de octubre con ventaja tras haber obtenido, contra todo pronóstico, el 47% de los votos el domingo, frente al 45% de Luiz Inácio Lula da Silva.
Fuera de las presidenciales, la izquierda sufrió un duro revés. Una ola conservadora se impuso en las legislativas.
"Vamos a dormir menos y trabajar más", prometió Lula. "Estoy convencido de que no hay ninguna razón para que no sea reelegido".
¿Tiene el mandatario octogenario chance real de dar vuelta a la situación?
"Es difícil, improbable, pero no imposible", declara a la AFP Beto Vasques, analista de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo.
- "Convencer" a los abstencionistas -
Para Luciana Veiga, de la Fundación Getulio Vargas, "lo más grave, para Lula, es que existe la sensación de que ya no tiene realmente de dónde sacar más votos".
Luce improbable que pueda asegurar el 8% de los votos que en la primera vuelta fueron a los demás candidatos, pues prácticamente todos son conservadores.
Por eso el presidente apunta a los abstencionistas como objetivo prioritario. Más de 33 millones de personas no acudieron a las urnas el domingo, el 21% del electorado.
Esa reserva podría, según Lula, permitirle recortar los 2,2 millones de votos de desventaja con respecto al hijo del expresidente del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).
"Hay que convencerlos, es nuestra responsabilidad devolverles el interés por ir a votar", dijo el izquierdista tras una reunión con sus aliados en Brasilia.
"Una ligera disminución de la abstención puede cambiar el resultado de la elección", estima Beto Vasques.
Pero Luciana Veiga estima que los abstencionistas, cuyo número aumenta en cada elección en Brasil, no son "una mina de oro". Ve más posibilidades de convencer a quienes votaron en blanco o nulo, cerca del 5% del electorado.
Marco Aurelio de Carvalho, uno de los coordinadores de la campaña de Lula, se declara "confiado" en la capacidad de la izquierda para afrontar este desafío.
"El mundo entero tiene la mirada puesta en Brasil. Tenemos que honrar esa responsabilidad porque podemos revertir la situación", afirmó a la AFP.
- Sin sucesor a la vista -
Lula, con su carisma y larga experiencia en contiendas electorales, sigue siendo un importante activo para la izquierda, señala Beto Vasques.
"Si otro candidato hubiera disputado la elección en su lugar, la ventaja de Flávio Bolsonaro habría sido sin duda más contundente", asegura.
Por su parte, Luciana Veiga subraya que el prolongado liderazgo de Lula sobre la izquierda brasileña "ha frenado el surgimiento de otras figuras. No ha designado ni preparado a otra persona que pudiera ejercer ese liderazgo".
Esta experta estima que el futuro de la izquierda podría encontrarse entre la generación joven, de la que surgieron muchos de los legisladores electos el domingo.
Es el caso de Luna Zarattini, de 32 años y diputada federal electa, que pide "una movilización permanente de los jóvenes para derrotar de nuevo al bolsonarismo". Para ello, hay que "hacer soñar a la juventud".
Pero Lula tiene pocas fichas en la mano.
Antes de la primera vuelta, había enarbolado la bandera de la soberanía frente a las presiones del presidente Donald Trump y ampliado los programas de asistencia social.
Ahora, la izquierda quiere volver a movilizar a los votantes con el argumento de ser el dique de contención ante la extrema derecha, al recordar la gestión de Jair Bolsonaro, en particular su manejo de la pandemia, considerado catastrófico.
También quiere sacar adelante un proyecto de reforma constitucional para dar dos días de descanso semanal a los trabajadores en lugar de uno, como en la actualidad.
Pero la iniciativa podría hundirse en un Congreso que ya tiene una fuerte mayoría conservadora, que será aún más dominante cuando los nuevos parlamentarios asuman sus funciones a comienzos de 2027.
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