Iñaki Dufour
Redacción deportes, 28 jun (EFE).- Kevin de Bruyne, centrocampista de la selección de Bélgica, no paró de buscar el gol en el partido de la última jornada del grupo G del Mundial 2026 contra Egipto, insistente y frustrado, hasta que lo logró en el minuto 66, entre las últimas críticas, la responsabilidad y la presión de un futbolista referencial del equipo.
Sólo Kylian Mbappé ha rematado tantas veces como él en el este Mundial. Nadie ha llegado a los 16 intentos que acumulan De Bruyne y el goleador francés, autor de cuatro tantos en los tres primeros encuentros de la cita que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá 2026, en la que Bélgica se medirá en los dieciseisavos a Senegal.
Su secuencia de remates contra Nueva Zelanda, la mayoría de ellos bloqueados, fue estresante para De Bruyne. Hasta ese instante. Lo había intentado de todas maneras no sólo en ese encuentro decisivo, sino también antes contra Egipto, con un empate a uno, y en la segunda jornada contra Irán, cuando su equipo no pasó de la igualada sin goles.
Es un gol en 261 minutos. Su efectividad es tan sólo de un seis por ciento. De sus 16 remates, nada más cuatro fueron entre los tres palos. Ocho los hizo dentro del área y otros tantos desde fuera. Su métrica de goles esperados está por encima de los que ha marcado: 1,26. Pero De Bruyne no debe ser el goleador de Bélgica, sino el canalizador, el pasador entre líneas, el líder de medio campo a adelante.
Su dimensión en el juego de Bélgica ha soportado dudas en este Mundial, igual que todo su equipo... Hasta el 1-5 a Nueva Zelanda. La superioridad fue tan evidente sobre ese rival que todo está supeditado a un encuentro mucho más exigente, como el que encontrará el próximo miércoles cuando se mida a Senegal. Una prueba mucho más potente.
Las miradas también se centrarán en De Bruyne, que este domingo celebró su trigésimo quinto cumpleaños. La leyenda de Bélgica, con 122 partidos y 38 goles desde su estreno como internacional con los Diablos Rojos hace 16 años, en 2010, aún no está fino en el torneo. Sólo ha tenido el 38 por ciento de acierto en la ruptura de líneas. Su precisión en el medio campo ha sido de un 84 por ciento. Ha completado 134 pases en tres encuentros.
Lo ha intentado con insistencia. Asumió la responsabilidad con el balón y sin él, esté más o menos acertado. Sus 175 desmarques son el 'top' en las filas belgas en ese sentido en el torneo, 63 de ellos a la espalda de la defensa contraria. Un dato de profundidad. Sin embargo, apenas recibió seis balones bajo esas circunstancias. Necesita más De Bruyne.
Ya aparece en su camino Senegal, el próximo miércoles en el estadio Lumen de Seattle, la misma ciudad donde Bélgica ha instalado su campo base para el torneo y donde espera ir más allá, entre los cuidados a Leandro Trossard, su máximo goleador con dos tantos, afectado por un golpe en la segunda jornada contra Irán, pero listo para golear el pasado sábado a Nueva Zelanda y, previsiblemente, para rebuscar el avance a octavos ahora.
La duda es Zeno Debast, que ya ultima su recuperación de una lesión muscular que lo ha dejado fuera de todo el torneo hasta ahora.
Este lunes, el central de 22 años del Sporting de Portugal, quizá titular en este Mundial de haber estado en condiciones óptimas, inició su reincorporación progresiva al grupo, pendiente de su evolución y de sus sensaciones. No está descartado ante Senegal. Quedan dos sesiones más. EFE
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