La lucha identitaria de Jerusalén cristaliza cada sábado con el boicot religioso a un café
Guillermo Azábal y Patricia Martínez
Jerusalén, 15 ago (EFE).- La apertura de una nueva cafetería en Jerusalén durante el 'sabbat', día festivo para los judíos, genera cada sábado enfrentamientos entre israelíes ultraortodoxos y seculares, en una disputa que simboliza la lucha identitaria que sufre un país con cada vez menos espacio para los no religiosos.
El café Basimta ('En el callejón', en hebreo), situado en el centro de Jerusalén, vio este sábado nuevamente cómo decenas de ultraortodoxos, principalmente menores, trataban de irrumpir en el establecimiento para boicotear a aquellos que quieren tomar un café el sábado con familia o amigos.
"Es 'sabbat'", vociferan una y otra vez los menores ante el retén de la Policía israelí instalado para evitar escenas de mayor violencia y tensión. Frente a ellos, activistas e israelíes no religiosos hacen piña para responder con la misma vehemencia: "Somos seculares. Alistaos en el Ejército o iros a la guardería", les gritan mientras pitan con silbatos.
Yoel Ben David, dueño de la cafetería, explica a EFE que, aunque abrieron a principios de junio y han sufrido actos vandálicos desde entonces, fue hace dos semanas cuando "todo se descontroló y los ataques fueron más agresivos".
Ben David apunta a que detrás del asedio contra la cafetería -ubicada cerca de los barrios religiosos de Nachlaot, Geula y del de Mea Sharim- están 'yeshivas' (escuelas talmúdicas) que espolean a menores para amedrentar a los seculares.
Cambio sociodemográfico
La disputa simboliza el cambio sociodemográfico que ha experimentado Jerusalén, con actualmente el 71 % de la población identificándose como religiosa (46 % ultraortodoxos) y solo un 13 % seculares, según el Censo de Población de Israel.
Para los judíos ultraortodoxos (jaredíes), el 'sabbat', que se inicia el viernes al anochecer y se prolonga unas 24 horas, supone cumplir con la halajá (ley judía religiosa), que considera pecado cocinar, utilizar aparatos eléctricos, conducir o tocar dinero.
"Queremos que nos respeten, recientemente viajé a Las Vegas. Allí la gente hacía lo que quería en 'sabbat' y yo no me inmiscuía, pero esto es Jerusalén", dice el adolescente ultraortodoxo Joe.
Clientes seculares y liberales
La cafetería abrió este sábado con una hora de retraso por un daño en la cerradura, mientras el propietario, dueño de otras dos cafeterías en las ciudades de Haifa y Tel Aviv, trataba de descubrir si los responsables habían sido los ultraortodoxos.
La cerradura fue desbloqueada sobre las 10:00 hora local y más de un centenar de personas acudieron al local, después de que esta polémica haya corrido como la pólvora en las noticias.
"Nuestros clientes son seculares y liberales. Estos últimos pueden ser judíos practicantes, pero priorizan que la gente pueda ejercer su libertad", detalla a EFE Ben David, miembro de una organización mesiánica llamada 'Judíos por Jesús', la cual defiende el papel central de Jesucristo en el judaísmo.
Cariz político y próximas elecciones
Además del debate identitario de Israel, donde los ultraortodoxos representan el 15 % de la población tras duplicar su número en los últimos quince años debido a sus altas tasas de natalidad, la cuestión tiene también un cariz político.
Los ultraortodoxos, dedicados íntegramente al estudio religioso de la Torá y el Talmud en las 'yeshivás', están exentos de alistarse en el Ejército.
Sin embargo, desde el 7 de octubre de 2023 y las diferentes ofensivas bélicas que han movilizado a decenas de miles de reservistas, la población exige que se sumen a las filas del Ejército, como dictaminó el Supremo en junio de 2024.
"El Gobierno (de Netanyahu) está muy limitado porque depende de los partidos ultraortodoxos (...) En octubre lo vamos a cambiar, la vida en Israel cambiará", dice a EFE Ari Marko, quien ha llegado al café con un grupo de amigos ciclistas.
Ram Brandts, un habitual de la cafetería, también asegura a EFE que la controversia está ligada a las próximas elecciones, previstas el 27 de octubre. Semanas atrás, el líder del Partido Demócrata, Yair Golán, acudió al local como muestra de apoyo.
Mientras los intentos de boicot contra Basimta continúan, la realidad es que el sábado se ha convertido en el día más concurrido del local con centenares de clientes y curiosos.
El propietario cuenta que incluso ha recibido ofertas económicas para cerrar en 'sabbat', pero dice que cree en un Jerusalén "más libre" y que "ahora más que nunca" seguirá abierto. EFE
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