Agencias

La milenaria ruta al monte sagrado del dios Shiva enfrenta a los tres dueños del Himalaya

La milenaria ruta al monte sagrado del dios Shiva enfrenta a los tres dueños del Himalaya

Nueva Delhi/Katmandú, 4 may (EFE).- China y la India han reactivado la milenaria ruta de peregrinación al monte Kailash, un pico de 6.638 metros en el Tíbet considerado el centro del universo y la morada de dios hindú Shiva, desenterrando una crisis territorial con Nepal por el control de un paso estratégico en la cordillera del Himalaya.

El Gobierno de Nepal anunció el envío de sendas notas diplomáticas a ambos gigantes asiáticos tras denunciar que han pactado el tránsito de personas por el paso de Lipulekh, un enclave estratégico que Katmandú reclama como propio pero que funciona como el cordón umbilical entre la India y las cumbres sagradas del Tíbet.

"El Gobierno de Nepal es plenamente claro y firme en el hecho de que Limpiyadhura, Lipulekh y Kalapani, situados al este del río Mahakali, han sido parte integral del territorio nepalí desde el Tratado de Sugauli de 1816", expresó el Ministerio de Exteriores de Nepal en un comunicado.

Katmandú ha exigido formalmente a la India que cese cualquier actividad en la zona, desde la construcción de carreteras hasta el comercio fronterizo o las peregrinaciones, y ha informado también a Pekín de que el paso de Lipulekh se encuentra dentro de sus límites soberanos.

Sobre las quejas de su vecino, el Ministerio de Exteriores de la India sostuvo que estas reivindicaciones "no están justificadas ni se basan en hechos", calificando la postura nepalí como una "ampliación artificial y unilateral".

Nueva Delhi defiende que Lipulekh ha sido la ruta habitual para esta peregrinación desde 1954 y que el uso de la vía no es un hecho reciente.

La ruta quedó suspendida tras el enfrentamiento fronterizo de 2020 entre tropas indias y chinas, que dejó 20 soldados indios muertos y supuso la peor crisis bilateral en 45 años.

Pekín decidió reabrir el acceso al Tíbet tras los recientes acuerdos de retirada militar con al India, utilizando la fe como un mecanismo de normalización diplomática que, según las notas de protesta de Katmandú, ignora la soberanía nepalí en el "techo del mundo".

Para los devotos, el viaje al monte Kailash es una caminata ritual "yatra" alrededor de la base de la montaña que, según la creencia hindú, tiene el poder de limpiar los pecados de toda una vida y liberar el alma del ciclo de las reencarnaciones.

En este paraje desolado del Tíbet, el esfuerzo físico extremo a más de 5.000 metros de altura se entrelaza con la fe, ya que alcanzar la morada de Shiva supone para el creyente estar en presencia directa de la divinidad en su estado más puro y eterno. EFE

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