La posesión del balón y la presión tras pérdida, claves del éxito de España según la FIFA
Redacción deportes, 2 oct (EFE).- El éxito de España en el pasado Mundial de Estados Unidos, México y Canadá radicó en buena medida en la posesión del balón, apartado en el que fue líder del torneo, con un 58 por ciento, y en la ejecución de la presión tras la pérdida del balón, también con el índice más alto de las 48 selecciones participantes.
Es una de las conclusiones del informe del Grupo de Estudio Técnico de la FIFA sobre la Copa Mundial de la FIFA 2026 publicado este viernes, en el que se hace un detallado balance táctico de los 104 partidos disputados, la mayor cifra registrada hasta ahora en este evento.
El documento subraya que la presión después de una pérdida de la pelota fue una de las tendencias más destacadas del torneo y en esa parcela, España fue la que dominó y empleó su estructura en posesión para recuperar el balón y atacar antes de que el rival pudiera reorganizarse.
El combinado de Luis de la Fuente ejecutó este tipo de presión en el 60,1 por ciento de sus pérdidas en campo contrario, lo que le permitió transformar esos errores en ocasiones de peligro a continuación.
Con un 58 por ciento, España lideró la estadística de posesión del balón y ocupó la tercera posición en el último tercio del campo rival (75 por ciento), reflejo de la posición avanzada de sus jugadores.
La Roja sumó un total de 39 recuperaciones después de perder el balón, también récord de la competición, con nueve más que Francia, y su tiempo medio de volver a tener la pelota fue de cuatro segundos.
Esto le permitió que el 48 por ciento de sus recuperaciones se llevaran a cabo entre uno y tres segundos.
La presión funcionó como vía de ataque directo, con nueve remates a gol tras recuperación alta, cifra máxima del torneo, gracias a los pases cortos y precisos antes de que la defensa rival se organizara.
Entre los jugadores, se destaca al capitán, Rodri Hernández, el primer jugador en acciones tras pérdida (18 por cada 30 minutos sin balón) y en recuperaciones con éxito tras pérdida.
Pedri fue el que acumuló un mayor volumen total de participación en la presión tras pérdida y Pau Cubarsí el tercero con más recuperaciones, lo que, según la FIFA, evidencia el sostén de los centrales para respaldar la línea de presión.
También se hace hincapié en el eje Pedri-Fabián-Olmo, que se situaron entre los cinco mejores jugadores en recuperaciones altas.
Para el grupo de expertos, el éxito de España se basó en que su estructura con balón y su comportamiento defensivo sin él funcionaron como un único sistemas.
Gracias a su capacidad de dominar a través del balón y recuperarlo en zonas avanzadas, concedió al rival el volumen más bajo de ocasiones, con solo un 0,31 gol por partido.
El informe subraya que España también sobresalió por la importancia de sus laterales y extremos en ataque, lo que le permitió ocupar el segundo puesto en cuanto a la amenaza generada por las banda.
″La relación y los perfiles de los jugadores de banda se complementaban bien para proporcionar espacio y generar peligro″, se elogia de la compenetración en ambos laterales.
Del tándem Cucurella-Baena por la izquierda, se resalta que el jugador del Atlético se desmarcaba frecuentemente hacia el interior para recibir el balón entre líneas y combinar en el centro, mientras que el ahora lateral del Real Madrid Cucurella ″aportaba amplitud mediante desmarques y avances más allá de la línea defensiva″.
Por la derecha, Pedro Porro ″desempeñó un papel clave en la estructura ofensiva gracias a sus dinámicos movimientos hacia adelante″.
Estos movimientos del jugador del Tottenham generaban situaciones de uno contra uno aisladas para el extremo Lamine Yamal, permitiéndole atacar a los defensores con espacio.
El estudio técnico pone de relieve además el papel activo de los guardametas en la elaboración del juego y como solución para tratar de superar la presión del adversario, faceta de la que también se resalta la aportación del meta español Unai Simón.
En sus conclusiones finales, el informe destaca algunas innovaciones tácticas, la evolución de las funciones de los jugadores y planteamientos novedosos para encarar los partidos.
Al estilo de España, la presión tras pérdida se consolidó como una de las tendencias más destacadas de la competición, aunque puntualiza que también se vio como una buena fórmula los bloques bajos muy disciplinados que salen en transiciones rápidas, como el caso de Cabo Verde.
"Al más alto nivel, el fútbol está en constante evolución. Surgen nuevas ideas, se adaptan los principios existentes y las soluciones desarrolladas por un equipo pueden influir en el juego mucho más allá de un solo torneo (...) El objetivo no es simplemente describir lo que sucedió, sino comprender por qué sucedió", expone el jefe de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, el francés Arsène Wenger, extécnico del Arsenal. EFE
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