Agencias

La protesta por la vivienda exige frente al Parlamento portugués una respuesta política

La protesta por la vivienda exige frente al Parlamento portugués una respuesta política

Lisboa, 27 oct (EFE).- La protesta por la vivienda en Portugal se trasladó este martes a las puertas del Parlamento, donde miles de personas exigieron una respuesta institucional a la crisis coincidiendo con el inicio del debate en el hemiciclo del debate del presupuesto para 2027, y con la intención de instalar tiendas de campaña siguiendo con la acampada.

Ante un fuerte dispositivo policial, los manifestantes no solo exigieron al Gobierno y al Parlamento que frenen la reforma a la ley de alquiler que impulsa el Ejecutivo, sino que también condenaron la respuesta policial a las protestas, tras el desalojo por la fuerza de la campada en Lisboa y Oporto en la madrugada del domingo.

Según cifras de la policía, esta actuación se saldó con 33 heridos y 33 detenidos.

"¡Revolución!" fue uno de los lemas más repetidos este martes frente al Parlamento, donde tampoco faltaron las pancartas y carteles exigiendo "derecho a una casa, derecho a una vivienda".

Una de las manifestantes, Marta, que lleva dos semanas acudiendo a las protestas, invitó a todos los portugueses, incluso "a los que están en una situación cómoda" y ya tienen una casa, a salir a la calle a exigir una solución, ya que es una "crisis que afecta a todos".

"Todo ha sido muy pacífico, muy tranquilo", agregó Marta en referencia a las diversas concentraciones que se han sucedido en los últimos días y la respuesta institucional, que no ha permitido que las tiendas de campaña permanezcan durante la noche al asegurar que se trata de un incumplimiento de la normativa municipal.

Previamente, la Acampada de Lisboa acordó llamar a los participantes a llevar tiendas y montarlas frente al Parlamento después de la protesta. La posibilidad de permanecer allí durante la noche quedó pendiente de discusión en una asamblea popular.

El primer día debate de las cuentas públicas estuvo marcado por las protestas que se han sucedido en las últimas semanas. El primer ministro, Luís Montenegro, atribuyó la crisis de vivienda a la falta de construcción y a las políticas de los anteriores Gobiernos.

Afirmó que "faltan muchas casas en Portugal" y defendió aumentar la oferta pública, privada y cooperativa, tanto mediante la construcción como con la rehabilitación, al tiempo que acusó los partidos de izquierda en la oposición de intentar obtener rédito político de la frustración ciudadana.

Por su parte, el secretario general del Partido Socialista (PS), José Luís Carneiro, pidió a Montenegro que retire la propuesta de alquileres y busque una solución política, y no policial, a las protestas.

La iniciativa del Gobierno plantea, entre otros, acelerar los desahucios, eliminar el periodo mínimo de tres años que opera actualmente en determinadas renovaciones automáticas, la posibilidad de que los propietarios exijan hasta tres meses de renta por adelantado, frente a los dos actuales, y la eliminación del límite específico de dos mensualidades para las fianzas. EFE

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