La Real vuelve a una final con público 38 años después en un viaje con alguna turbulencia
San Sebastián (España), 15 abr (EFE).- La Real Sociedad ha vuelto a una final con público 38 años después, después de la conquistada en 1987 precisamente ante el Atlético de Madrid -ya que la lograda en 2020 fue en plena pandemia de covid-19-; pero el viaje hasta La Cartuja no ha estado exento de turbulencias.
Desde Negreira hasta Sevilla, pasando por Reus, Elda, San Sebastián, Vitoria y Bilbao. Ese es el camino que ha protagonizado la Real en la presente Copa del Rey, un trazado marcado por la teórica 'proximidad geográfica', las remontadas para la historia, los derbis vascos y el ya aclamado "Por la mañana café, por la tarde ron...".
Todo comenzó en una fría y lluviosa noche en Negreira (Galicia), a 700 kilómetros de la capital guipuzcoana, después de que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) introdujera la famosa medida de 'proximidad geográfica'.
El Ayuntamiento del Concello de Negreira abonó cerca de 30.000 euros para poder disputar el encuentro copero en el Municipal Jesús García Calvo, su habitual campo, y la Real pasó con mayor dificultad de la que debería (0-3).
La segunda piedra en el camino fue Reus, un partido en el que marcaron Mikel Goti, actualmente cedido en el Córdoba, y Umar Sadiq, traspasado al Valencia en el mercado invernal.
Tras ello y con un par de derrotas consecutivas en LaLiga, la dirección deportiva de la Real decidió rescindir el contrato del entrenador Sergio Francisco, y, antes de firmar a Pellegrino Matarazzo, Jon Ansotegi, entrenador del filial en Segunda División, tomó las riendas del equipo.
Así, el de Berriatua fue el interino en Elda en dieciseisavos de final. Los donostiarras sufrieron de lo lindo para acabar ganando en el minuto 96 con un tanto de Pablo Marín (1-2), lo que fue el primero de los 'milagros' de esta edición. Tras ello llegaron los rivales de Primera División.
En octavos, Osasuna visitó Anoeta en un encuentro que se puso 0-2 en los primeros veinte minutos. Todo parecía estar dicho, hasta que, en el 75, Turrientes recortó diferencias en el marcador. Zubeldia mandó el partido a la prórroga con un gol al borde del final y en los penaltis emergió la figura de Unai Marrero al detener los lanzamientos de Moncayola y Catena.
"Marrero, Marrero, lo lo lo lo lo lo lo...", coreó Anoeta con el ritmo del conocido "Tatiago" que se toca en la Tamborrada.
Mendizorrotza fue el penúltimo paso con otra remontada para el recuerdo. Remiro evitó el 3-1 en el minuto 67 al detener una pena máxima a Toni Martínez y Guedes, primero, y Óskarsson, después, permitieron a la Real volver a las semifinales por tercer año consecutivo. La importancia de acertar en los momentos clave y en los pequeños detalles en el torneo del KO.
El sorteo lo emparejó en el derbi vasco entre donostiarras y bilbaínos a doble partido. La Real fue muy superior a los de Valverde en los 180 minutos de eliminatoria, tanto en San Mamés (0-1) como en Anoeta (1-0), para hacer historia y volver a una final con público 38 años después.
En definitiva, tres entrenadores, varias remontadas, una tanda de penaltis y un gran derbi a doble partido han permitido a la Real estar en la gran final del sábado en La Cartuja.
Todo ello, con la famosa canción que ya se ha convertido en uno de los temas más escuchados en San Sebastián: "Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Óskarsson". EFE
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