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La reclamación vasca del "Guernica" de Picasso da pie a una batalla política

La reclamación vasca del

Madrid, 7 Abr 2026 (AFP) -

El "Guernica" de Pablo Picasso, un gigantesco lienzo convertido en símbolo contra la guerra y que se expone en el Museo Reina Sofía de Madrid, es objeto de un tira y afloja entre el País Vasco, que lo reclama, la Comunidad de Madrid y el Gobierno central.

Con 7,8 m de largo por 3,5 m de alto, pintado casi inmediatamente después del bombardeo de la ciudad vasca por los nazis en 1937, este cuadro es muy codiciado por el gobierno regional del País Vasco.

A finales de marzo, durante una reunión con el presidente del Gobierno, el líder regional vasco Imanol Pradales reiteró una petición en este sentido, diciendo que quería exponerla en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Con motivo del 90º aniversario del bombardeo de Guernica, "estamos solicitando un traslado temporal" como "una reparación simbólica y política", argumentó Pradales.

El ministerio de Cultura encargó entonces un informe al Museo Reina Sofía de la capital española. En las conclusiones de este documento, que se puede consultar en su web, "se desaconseja rotundamente su traslado".

Pero la región de Madrid se unió al debate, con la intervención de su presidenta, la carismática líder conservadora (PP, derecha) Isabel Díaz Ayuso.

Defendiendo que el cuadro se quede en Madrid, donde atrae a numerosos visitantes, Díaz Ayuso calificó las pretensiones vascas de "catetas" -rústicas, pueblerinas-, provocando el enfado de los dirigentes vascos.

"Lo que no tiene sentido es ir al origen de las cosas según nos convenga, porque entonces llevamos toda la obra de Picasso a Málaga" ahondó Díaz Ayuso.

Al ser preguntado el martes sobre el tema, el Gobierno central, que tendría la última palabra, reaccionó a través de su portavoz, Elma Saiz, que aseguró que su posición se basaría en "criterios técnicos y profesionales", es decir los del museo, pero criticó a Díaz Ayuso por recurrir a "insultos".

El Gobierno del socialista Pedro Sánchez, al frente de un Gobierno de coalición minoritario que necesita el apoyo parlamentario de varias formaciones de extrema izquierda y partidos nacionalistas vascos y catalanes, tiene a menudo que negociar concesiones para sacar adelante sus leyes.

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