Jamnagar, India, 30 Oct 2026 (AFP) -
Tras unas puertas dignas del palacio de un maharajá se encuentra la reserva india de Vantara, el mayor centro de rescate de animales del mundo que despierta sospechas por el origen dudoso de sus huéspedes, como elefantes, tigres u orangutanes colgados de cuerdas.
Durante años, este parque cerrado al público, dirigido por el heredero de uno de los hombres más ricos de Asia, ha sido blanco de las críticas de las oenegés de defensa de la fauna salvaje por sus dimensiones descomunales y la procedencia de los animales.
Para "responder a las críticas mediante el diálogo, la transparencia y el ejemplo", sus dirigentes prometieron reformarlo y poner fin a la importación de especies.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que se reunirá el 2 de noviembre, ha tomado nota pero pide a India que investigue y sancione los "casos de comercio ilegal".
Vantara, que significa "la estrella del bosque" en sánscrito, ha contratado a un experto de renombre y se ha abierto a la prensa.
Durante una inusual visita de dos días, la AFP pudo descubrir una parte de los 150.000 animales de más de 2.000 especies, procedentes de unos treinta países. Viven en casi 1.500 hectáreas, afirma el centro.
Aunque estas cifras son polémicas, la cantidad de residentes abruma: más de 200 paquidermos, el mismo número de leones y guepardos, y una gran cantidad de aves y reptiles.
En el parque, los elefantes pasean por un bosque de teca y se bañan en los lagos.
Los hipopótamos nadan en enormes estanques acristalados.
Situado en Jamnagar, en el estado de Gujarat, Vantara es obra de Anant Ambani, hijo menor del magnate del grupo indio Reliance y multimillonario Mukesh Ambani. Sus críticos lo consideran un capricho.
- "Bienestar animal" -
"Veo a Dios en mis animales y Vantara es mi templo", afirma este ferviente hindú de 31 años. "Nació de la convicción de que todo ser vivo, grande o pequeño, merece dignidad".
La Red para la Supervivencia de las Especies (SSN) y el Instituto Jane Goodall lo llaman "megazoológico" pero sus promotores prefieren el término de refugio.
"Un zoológico está pensado para exhibir animales, tiene una dimensión comercial", mientras que Vantara se dedica al "bienestar de los animales", argumenta su director general, Vivaan Karani.
Un elefante asiático llamado Gauri, rescatado en 2009 de las calles de Rajastán, donde acompañaba a un mendigo, lo inauguró.
"Gauri estaba en muy mal estado", recuerda su guía y cuidador de entonces, Kailash Nayak, que se ha convertido en uno de los 4.000 empleados del megaparque.
El veterinario Kushal Konwar Sharma lo confirma. "Nuestras instalaciones son de una calidad sin igual en India, me atrevería incluso a decir que en todo el mundo", afirma, mientras muestra los baños de hidroterapia y las mesas de operaciones.
Vantara experimentó un fuerte crecimiento gracias a la pandemia de covid-19, que llevó a muchos parques al borde de la ruina financiera por falta de visitantes.
- "Vector de tráficos" -
"Los animales llegaron entonces a India procedentes de todo el mundo porque teníamos la capacidad y estábamos dispuestos a cuidar de ellos", afirma Vivaan Karani.
El parque se ha abastecido de animales en México, en los países del Golfo, en Tailandia o en Sudáfrica, en sitios "registrados", tanto parques, como zoológicos o propietarios privados "que no podían o no querían tenerlos", afirma la reserva.
El crecimiento exponencial de Vantara salió a la luz en 2024, cuando el refugio acogió la extravagante boda de Anant Ambani, en presencia de los multimillonarios estadounidenses Mark Zuckerberg y Bill Gates y la cantante Rihanna.
El primer ministro indio, Narendra Modi, lo inauguró en 2025.
Ese mismo año, la CITES dio la voz de alarma.
En un informe, "consideró que varios ejemplares presentados como procedentes de cautividad" podrían no serlo y pidió a Vantara que no se convirtiera "incidentalmente en un vector del tráfico de especies silvestres".
La CITES cuestiona por ejemplo el recorrido de decenas de tortugas procedentes de una granja privada alemana que pasaron por un antiguo zoológico en Togo y Bélgica antes de llegar a India.
- Guacamayos brasileños -
O la procedencia de los guacamayos de Spix, unos loros brasileños en peligro de extinción, que llegaron a India a través de Alemania sin la autorización de las autoridades de Brasilia.
El director general de Vantara se defiende de las acusaciones.
Vivaan Karani presenta como prueba el certificado expedido en 2025 por una comisión de investigación del Tribunal Supremo de India, que afirma no haber detectado "ninguna infracción ni ningún delito".
"Vantara nunca ha infringido la ley", insiste Karani.
Pero la presencia de un orangután de Tapanuli sentado junto a una cascada plantea dudas.
Esta rara especie de primate solo existe en estado salvaje en Indonesia, según los expertos, que creen que fue sacado de la selva.
Falso, responde el parque, que asegura que allí estaba en cautividad y confía en el ADN para demostrar que pertenece a otra especie.
Desde entonces el parque ha cambiado de estrategia, añade.
"Siempre que ahora sea posible hacerse cargo de los animales en su país de origen, preferimos que nuestros recursos se desplacen hacia ellos en lugar de que ellos se desplacen hacia nosotros", asegura.
- "Reintroducir animales" -
Para abrir este "nuevo capítulo", Vantara contrató en agosto al antiguo director de la CITES, John Scanlon.
"Quiero que se haga todo lo posible para que las inquietudes que se han expresado no vuelvan a darse nunca", promete.
En un contexto de recursos cada vez más escasos, el potencial de Vantara en materia de conservación es "enorme", afirma Scanlon con entusiasmo.
La reserva participa así en la cría de 200 guepardos africanos para reintroducirlos en Asia, donde se extinguieron oficialmente en 1952.
Los primeros ejemplares fueron liberados en India en 2022.
"Podemos reintroducir animales nacidos en India", asegura Adrian Tordiffe, de la Universidad de Pretoria (Sudáfrica), quien dirige el programa.
El parque indio ha hecho lo mismo con antílopes y contempla continuar con perros salvajes, tortugas o delfines de agua dulce.
Además de querer crear una universidad de vida silvestre en India, Vantara ha establecido numerosas alianzas en el mundo, en particular para modernizar zoológicos en Indonesia, Laos o la República Democrática del Congo.
Ahora le queda convencer de sus buenas intenciones a unas oenegés muy escépticas.
La CITES afirma que persisten dudas sobre el origen de elefantes, chimpancés y orangutanes.
"Vantara ha prometido cambiar de rumbo", constató un grupo de 27 asociaciones. "Comprobaremos de cerca si estas palabras se traducen en hechos", añaden.
"Han importado decenas de miles de animales en muy poco tiempo", insiste en nombre de una de ellas Daniela Freyer, de Pro Wildlife.
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