La sonda Solar Orbiter progresa en entender el origen de los latigazos magnéticos del Sol
Redacción Ciencia, 8 oct (EFE).- La misión europea Solar Orbiter ha rastreado, hasta la superficie del Sol, el origen de una peculiar perturbación en el campo magnético del viento solar, lo que permite avanzar el conocimiento de ese fenómeno y da nuevas pistas sobre el comportamiento del magnetismo solar, una causa de las tormentas solares.
La sonda dirigida por la Agencia Espacial Europea (ESA) ha atravesado con éxito un 'latigazo magnético" (switchback), que es un pliegue en el campo magnético del viento solar, cuyo origen aún no está claro.
El Sol posee un campo magnético intenso, que es arrastrado hacia el exterior a lo largo de las líneas de campo por el viento solar, una corriente de partículas cargadas calientes (plasma), que se derrama continuamente desde el Sol hacia el espacio.
Los nuevos descubrimientos sobre los latigazos magnéticos proporcionan pistas del comportamiento del magnetismo solar, que es uno de los principales desencadenantes de las tormentas solares, las cuales pueden afectar a satélites, comunicaciones y sistemas tecnológicos en la Tierra.
Observaciones previas de Solar Orbiter habían permitido establecer que los latigazos magnéticos tienen forma de 'S' y, al atravesar uno, pudo analizar partículas que rara vez se observan en esa zona y que presentan "huellas reveladoras de su origen", señaló la ESA.
Hasta ahora, hay dos teorías sobre cómo se forman los latigazos magnéticos solares y, por extensión, el viento solar, pero la mezcla específicas de partículas detectadas por Solar Orbiter al atravesarlo apunta a un origen.
Esa mezcla "es la prueba irrefutable de un proceso de formación conocido como reconexión por intercambio", que se produce cuando interactúan partes del Sol con diferentes propiedades magnéticas, dijo el investigador del francés Centro Nacional de Investigación, Jesse Coburn.
La segunda teoría sobre el origen de los latizagos magnéticos implica procesos relacionados con un tipo de ondas que, según descubrió ya Solar Orbiter, desempeñan un papel clave en el calentamiento y la aceleración del viento solar.
Y "lo más emocionante es que también vemos indicios de ello, aunque probablemente solo después de que el 'switchback' se adentre en el espacio", según la también firmante de la investigación Stephanie Yardley, de la Universidad de Northumbria (Reino Unido).
En general, parece que ambos procesos —la reconexión por intercambio y las ondas y la turbulencia— intervienen en la forma cómo que se forman los latigazos y se desplazan por el espacio.
"Nuestro hallazgo concilia ambos, demostrando que simplemente operan en diferentes etapas del ciclo de vida de un 'switchback', agregó Yardley.
Más allá de los latizagos, el hallazgo revela cómo el Sol calienta su atmósfera y acelera las partículas del viento solar hacia el espacio y también muestra que la atmósfera solar imprime su huella en las partículas que componen este viento, lo que ofrece una posible forma de leer la historia del plasma solar incluso lejos de la estrella.
Este descubrimiento no habría sido posible sin Solar Orbiter, que es la sonda que más cerca está del Sol y la única que cuenta con los instrumentos necesarios, destacó el Daniel Müller, del proyecto de la ESA para esa misión Solar Orbiter.
Para el investigador, la sonda es "un magnífico ejemplo de cómo la misión está aportando exactamente el tipo de conocimientos científicos que esperábamos, conectando al Sol con su entorno más amplio y revelando más detalles sobre nuestra estrella".
Solar Orbiter fue lanzada en febrero de 2020 en dirección al Sol, para tomar las primeras imágenes de sus regiones polares, además de estudiar la heliosfera y el viento solar, para prever fenómenos meteorológicos espaciales como las tormentas solares. EFE
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