La tregua entre Líbano e Israel, cada vez más contra las cuerdas entre violaciones diarias
Beirut, 28 abr (EFE).- El alto el fuego entre el Líbano e Israel, casi dos semanas después, registra violaciones diarias cada vez más graves que recuerdan a la situación vivida tras la guerra de 2024 y que hacen temer por la solidez de una medida acordada a priori al menos hasta mediados de mayo.
Este lunes, el Ejército israelí anunció sus primeros ataques fuera del sur del Líbano desde el inicio del cese de hostilidades el 17 de abril, extendiendo su radio de acción al oriental Valle de la Bekaa, después de que el fin de semana se registrara una escalada sin precedentes en el marco de la tregua.
Estas son algunas claves para entender la situación y por qué las conversaciones mediadas por Washington se encuentran en punto muerto:
1. Crecientes violaciones
Desde el inicio, se venían registrando ataques diarios y demoliciones de viviendas por parte de las tropas israelíes presentes en el sur del Líbano, que mantienen el control de la franja fronteriza y prohíben el regreso de la población libanesa a más de medio centenar de localidades.
La violencia, en ascenso gradual, se intensificó fuertemente este fin de semana, después de que el Estado de Israel ordenara el sábado atacar objetivos del grupo chií libanés Hizbulá, en respuesta a un lanzamiento previo y de que el domingo se registrara un récord de 14 muertos en el Líbano.
Hizbulá comenzó a responder a las acciones israelíes el quinto día de la tregua, en línea con sus reivindicaciones de que no aceptará un regreso al statu quo prevalente tras el alto el fuego de 2024, cuando Israel estuvo atacando unilateralmente el territorio libanés durante 15 meses seguidos.
Desde la entrada en vigor de aquel cese de hostilidades, las acciones israelíes se convirtieron en la nueva normalidad. Además, en los meses inmediatamente siguientes, también se produjeron demoliciones como las actuales en las áreas fronterizas, con excavadoras y explosivos.
En el actual escenario, que, así como entonces, camufla un conflicto de baja intensidad bajo el título de un pseudoalto el fuego, Hizbulá ataca principalmente a las fuerzas israelíes que invaden el territorio libanés.
2. Diálogo sin Hizbulá
El alto el fuego fue acordado por los Gobiernos de Israel y el Líbano con mediación de Estados Unidos y sin participación de Hizbulá, que se opone a un diálogo directo entre ambos y que ayer mismo anunció que no reconocerá ningún potencial acuerdo emanado del proceso.
"Que quede claro: para nosotros, estas negociaciones directas y sus resultados es como si nunca hubieran existido, y no nos importan en absoluto. Continuaremos nuestra resistencia protectora en defensa del Líbano y su pueblo", dijo este lunes el secretario general de la formación, Naim Qassem.
Hasta el momento, han tenido lugar dos reuniones a nivel de embajadores para establecer un alto el fuego que permita entablar conversaciones más profundas y que Washington cree que podría incluir pronto un encuentro entre los máximos líderes de ambas naciones enemigas.
Sin embargo, el presidente libanés, Joseph Aoun, se habría negado a verse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al menos hasta que este retire a sus tropas del sur del Líbano, donde antes de la tregua había confirmado su intención de controlar una 'zona de amortiguación' a largo plazo.
3. El dilema del desarme
Qassem reiteró el lunes la negativa de su formación a desarmarse, apuntalando los miedos a que las conversaciones de paz estén condenadas a quedarse en un punto muerto.
El principal objetivo de Israel es el desarme de Hizbulá, algo que el Estado libanés ya trata de hacer desde el pasado año, pero que no puede hacer por la fuerza sin arriesgarse al estallido de una guerra civil.
En este sentido, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró este mismo lunes en una entrevista con Fox News que ambos países creen que la clave está en fortalecer al Ejército libanés, para que pueda llevar a cabo esta tarea "dentro de su país".
"Y eso es lo que estamos trabajando para establecer, un sistema que de verdad funcione donde unidades verificadas dentro de las Fuerzas Armadas Libanesas tengan el entrenamiento, equipamiento y la capacidad de perseguir a elementos de Hizbulá y desmantelarlos, de forma que Israel no tenga que hacerlo", indicó Rubio.
Todo ello se desarrolla en medio de una falta de avances también en las negociaciones entre Washington y Teherán, mecenas del grupo chií, países que este fin de semana no llegaron a reunirse en Islamabad como se esperaba y que buscan una salida paralela al frente libanés.
Aunque Irán estaría buscando incluir al Líbano en su potencial pacto, muchos temen que Estados Unidos dará carta blanca a Israel para reactivar el conflicto contra Hizbulá en cuanto se alcance una solución a la guerra iraní. EFE
njd/gad