La violencia de colonos israelíes marca el inicio de la colecta de aceituna en Cisjordania
Magda Gibelli Sánchez
Burqa (Cisjordania), 15 oct (EFE).- Abdelatafi Bazari, de 59 años, camina con dificultad por su olivar en el pueblo de Burqa, al norte de Nablus. Con un moretón en el ojo izquierdo y una venda en la cabeza, relata cómo hace una semana colonos israelíes lo golpearon y abrieron fuego contra él y sus familiares, matando a su primo.
Bazari es uno de los miles de palestinos que cada año sufren el hostigamiento de los colonos israelíes durante la cosecha de la aceituna en Cisjordania ocupada, que comienza oficialmente hoy jueves y que los agricultores temen sea una de las más violentas por el contexto electoral israelí.
Algunos productores comenzaron su recolección a principios de octubre, y desde entonces, los colonos han matado a dos palestinos a tiros, uno de ellos su primo Hasan Yaser al Bazari, de 44 años.
Mientras sostiene un puñado de hojas de olivo entre las manos, Bazari recuerda que la mañana del 7 de octubre, a las nueve, entre 15 y 20 colonos israelíes del inicio de asentamiento ilegal de Abraham, establecido hace seis meses en la colina de Al Maudiya, invadieron por sorpresa en sus tierras.
"Llegaron del norte, comenzaron inmediatamente a disparar y a golpearnos con barras de metal, de madera, piedras, con todo", dice este palestino. Durante el letal ataque, otras ocho personas resultaron heridas, dos de ellas por disparos y seis agredidos.
"Mi hermano fue herido (de bala) en la pierna, se cayó y empezó a sangrar, y mi primo recibió una herida en el pecho (...) Otro primo que había venido solo a ayudarnos fue disparado y comenzó a sangrar por dentro". Fue este último el que acabó muriendo.
Según su relato, el Ejército israelí llegó al lugar y, en vez de detener a los colonos armados, retuvo a los palestinos que trabajaban en el olivar y, como es habitual, impidió que las ambulancias llegaran a los heridos.
"Le pedí al oficial que dejara venir a los paramédicos y a las ambulancias. Les dije: 'Miren, están sangrando, son tres personas sangrando'. Y ellos respondieron: 'Okey, va a venir la ambulancia'. Luego detuvieron a las ambulancias a unos dos kilómetros de nosotros, cogieron las llaves y esposaron a los paramédicos", cuenta.
Cosecha interrumpida
Por primera vez en casi medio siglo trabajando estas tierras, Bazari se ve forzado a paralizar su cosecha, gran parte de su sustento económico, por temor a ser atacado nuevamente.
"Paramos porque las dos familias (la suya y la de su hermano) están heridas. Pedimos ayuda, alguien que nos ayude, para seguir, para poder trabajar", afirmó.
Además, denuncia que los colonos le robaron, ante la presencia del Ejército israelí, el material y las herramientas que utiliza para recoger las aceitunas.
"Yo le dije a los militares: 'Míralo, está robando', y ellos dijeron: 'Lo sé', pero no hicieron nada", agrega.
Casi siete ataques diarios
Las agresiones de colonos israelíes contra los palestinos se han incrementado en toda Cisjordania, y cada vez más en las zonas pobladas de las áreas A (bajo control administrativo y de seguridad palestino) y B (bajo administración civil palestina y seguridad israelí), según explica el director de la ONG israelí B'Tselem, Karim Yubran.
Su organización presentó en septiembre el informe "Proyecto de Eliminación", que analiza actos violentos que involucran a colonos con el respaldo del Ejército israelí como mecanismos interconectados para controlar Cisjordania ocupada.
Yubran señala que el aumento de los ataques va acompañado de otros factores como "estrangulación económica, limpieza étnica y restricción de movimiento".
"Todo esto, cuando le rompen las manos o la cabeza a un palestino durante la cosecha, busca que otros tengan miedo de entrar a cosechar en sus campos", enfatiza.
Allegra Pacheco, jefa de misión del Consorcio de Protección de Cisjordania, concuerda: "El gran cambio que hemos observado desde 2023, en el contexto de la ofensiva contra Gaza, es que la actividad de los colonos —que antes se concentraba mayoritariamente en las periferias de las comunidades— ha pasado a invadir los espacios privados. Están entrando en los hogares, en los patios; se plantan directamente frente a las familias con el objetivo de intimidar".
Solo entre enero y agosto de este año, se registraron 1.600 ataques de colonos israelíes contra palestinos que dejaron víctimas o daños materiales; un promedio de 6,7 ataques por día, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
En Osarin, una localidad en el sur de Nablus, la palestina Warda Adeli muestra moretones, un brazo vendado y una sutura en el rostro. Su hijo Ghasan asegura que colonos la golpearon con una barra de hierro, fracturándole la mandíbula.
Esta mujer, de 66 años, estaba en un olivar frente a su casa cuando ocurrió el ataque. Como ella, la familia Bazari y decenas de palestinos que sufren a diario las agresiones de los colonos en sus propias tierras piden protección para poder seguir viviendo en ellas. EFE
mgs/mt/alf
(foto) (vídeo)