Lagüera, la ciudad fantasma en el Sáhara Occidental que tensiona a Marruecos y Mauritania
Rabat/Nuakchot, 24 oct (EFE).- Lagüera, la "ciudad fantasma" situada en el extremo sur del Sáhara Occidental, ha cobrado protagonismo en vísperas de una nueva resolución de Naciones de Unidas sobre el futuro de la excolonia española, después de que Mauritania planteara la necesidad de delimitar las fronteras de esta franja pegada a Nuadibú, pulmón económico mauritano.
Lagüera se encuentra en la vertiente occidental de la península de Cabo Blanco, mientras que Nuadibú se extiende en su lado oriental, separadas por una frontera heredada de la época colonial y a una distancia de unos 15 kilómetros.
La cuestión cobró actualidad tras el informe del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre el Sáhara Occidental y las conversaciones celebradas en Madrid entre las partes, en cuyo contexto Mauritania planteó la creación de una comisión para aclarar de forma consensuada el trazado fronterizo.
Esta semana, el portavoz del Gobierno mauritano, Mohamed Ould Babana, explicó que la iniciativa busca prevenir posibles consecuencias "en los ámbitos de la seguridad, el derecho o la economía". Al mismo tiempo, descartó que el planteamiento de Nuakchot constituya una reivindicación territorial sobre esta parte de la excolonia española.
"El Gobierno sigue apegado a su posición constante a favor de una solución pacífica y consensuada, bajo los auspicios de las Naciones Unidas", afirmó.
Tras los acuerdos de Madrid de 1975, Marruecos pasó a administrar la parte septentrional del Sáhara Occidental y Mauritania se quedó con la meridional, incluida Lagüera. En 1979, Nuakchot se retiró del conflicto tras firmar un acuerdo con el Frente Polisario, que reclama la independencia del territorio con el respaldo de Argelia, y Marruecos se hizo con el control de la región.
Lagüera se quedó al margen de toda disputa a raíz de un acuerdo tácito de Nuakchot con Marruecos y el Polisario para no comprometer el desarrollo de la vecina Nuadibú. Así, la zona -que se convirtió en "ciudad fantasma" tras quedar prácticamente deshabitada- quedó de facto bajo el control del Ejército mauritano.
Sin embargo, Marruecos nunca ha renunciado a su reivindicación histórica sobre este territorio resumida en el lema "de Tánger a Lagüera", la consigna que repiten los marroquíes para referirse a su visión de las fronteras del país.
Interés estratégico
Expertos de la zona descartan que la iniciativa de Nuakchot responda a una reivindicación territorial y la vinculan con la necesidad de preservar sus intereses estratégicos y económicos ante una eventual resolución del conflicto sobre el Sáhara Occidental.
Larbi Ennas, analista y exdirigente militar del Polisario, explicó a EFE que las preocupaciones mauritanas eran previsibles: Nuakchot busca garantías ante los posibles cambios que podría acarrear un acuerdo definitivo sobre la excolonia española.
En los últimos años, Marruecos ha conseguido un importante respaldo internacional a su propuesta de autonomía como una base de solución.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatirá, el próximo viernes, una resolución sobre la renovación del mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) y, según el borrador, la propuesta elaborada por Washington plantea el proyecto de autonomía de Marruecos como única vía para resolver el conflicto.
El analista y director del periódico La Dépêche, Jedna Deida, subrayó a EFE que Mauritania "no tiene ninguna pretensión territorial" sobre el Sáhara Occidental.
A su juicio, Nuakchot busca anticiparse a los desafíos posteriores al conflicto, entre ellos "prevenir nuevas disputas fronterizas" e impulsar "la integración económica y la cooperación en materia de seguridad".
Nuadibú es la capital económica de Mauritania, uno de sus principales centros pesqueros, alberga un puerto desde el que se exporta el hierro extraído en Zuerat, una de las principales fuentes de divisas del país, y una zona franca para atraer inversiones y desarrollar la actividad logística.
En un análisis publicado este mes por el centro de estudios Policy Center for the New South, el exembajador marroquí Mohamed Loulichki vinculó las preocupaciones de Nuakchot con la posible competencia que podría representar el futuro puerto de Dajla para las infraestructuras comerciales de Nuadibú. EFE
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