Las aves también sufren 'jet lag' en sus largos viajes migratorios
Redacción Ciencia, 29 oct (EFE).- Las aves marinas también sufren un desfase horario ('jet lag') en sus largos viajes migratorios, lo que les lleva en ocasiones a cometer errores de navegación y a desviarse de su rumbo mientras vuelan guiadas por el Sol.
Lo ha comprobado un equipo de investigadores coordinado por científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido), que ha analizado los datos acumulados durante veinte años de seguimiento con sistemas GPS de más de 1.000 pardelas, que han cubierto casi 7.000 viajes migratorios en búsqueda de alimento. Hoy han publicado los resultados de su trabajo en la revista Science.
Al viajar rápidamente hacia el este o el oeste, los relojes biológicos internos de las aves se desincronizan de la hora solar local, una alteración que provoca errores de navegación previsibles al utilizar la brújula solar para orientarse, lo que provoca que se desvíen de su ruta original.
Curiosamente, han señalado los investigadores, las aves continúan confiando en el Sol incluso cuando tienen referencias terrestres disponibles para guiarse y, aunque esas desviaciones son pequeñas y las aves pueden corregirlas, el hallazgo abre algunas interrogantes sobre los efectos más amplios de este fenómeno en su salud y el comportamiento migratorio.
Los animales dependen de varias señales que les sirven de brújula, como el campo magnético terrestre, las estrellas y el Sol, para mantener su dirección durante la navegación, y para utilizar el Sol como guía fiable, estos animales deben compensar su movimiento en el cielo mediante un reloj biológico interno calibrado principalmente por el ciclo diario de luz y oscuridad.
Cuando los animales viajan hacia el este o el oeste a través de vuelos longitudinales, sus relojes internos pueden desincronizarse con la hora solar local, lo que podría causar errores predecibles en la navegación.
Por ejemplo, se espera que un viaje hacia el este produzca una desviación en el sentido de las agujas del reloj con respecto a la dirección prevista, mientras que uno hacia el oeste debería causar una desviación en sentido contrario a las agujas del reloj.
Las aves estudiadas (pardelas cenicientas) se reproducen en islas frente a las costas occidentales del Reino Unido e Irlanda y recorren regularmente cientos de kilómetros mar adentro en busca de comida, llegando a veces a zonas de alimentación situadas a unos 1.000 kilómetros al oeste de sus colonias de cría.
Al regresar a sus nidos, las aves pueden desplazarse rápidamente hacia el este, cruzando los meridianos y llegando a lugares donde el Sol salió antes (como las personas cuando vuelan a zonas horarias más tempranas), y como resultado sus relojes biológicos pueden retrasarse hasta una hora con respecto a la hora solar local.
Y sorprendentemente, los investigadores descubrieron que estos errores de navegación persistían incluso cuando las aves volaban a lo largo de costas visibles, donde los puntos de referencia podían servirles de guía; cuando el error de la brújula apuntaba hacia tierra, las pardelas tendían a volar más cerca de la costa, y cuando apuntaba en dirección opuesta a la tierra, tendían a volar más lejos mar adentro.
Esto sugiere que las aves continuaron dependiendo de su brújula solar incluso cuando disponían de otras señales de navegación, en lugar limitarse simplemente a seguir la línea de la costa. EFE
rc/acm