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Las botas fucsia de los jugadores españoles

Las botas fucsia de los jugadores españoles

Óscar Maya Belchí

Chattanooga (EE.UU.) 12 jun (EFE).- La selección española se ejercitó este viernes por primera vez con todos los futbolistas. Víctor Muñoz llevó a cabo su primer entrenamiento desde que comenzó la concentración y, con los 26 jugadores sobre el césped de la Baylor School de Chattanooga (Tennessee), hubo un color casi común: el fucsia de las botas.

Respetando el rojo de la primera equipación, el blanco predominante de la segunda y las camisetas azules de entrenamiento, fue el fucsia el protagonista. Veintidós de los 26 jugadores españoles lucieron botas de dicho color.

¿Por qué? Según WGSN (Worth Global Style Network, por sus siglas en inglés), la principal empresa mundial de previsión y análisis de tendencias, el fucsia eléctrico es el color de moda para este verano de 2026.

Una predicción que lanzaron en mayo de 2024. Bajo el nombre de "Electric Fuchsia", WGSN y Coloro, firma especializada en tendencias de color, que identificaron este tono como uno de los colores clave de la primavera-verano de 2026 por su capacidad para transmitir optimismo, energía y creatividad.

La consultora destacó además su versatilidad para conectar con ámbitos tan diversos como la moda, el entretenimiento o el deporte, anticipando una fuerte presencia en productos de consumo y equipamiento deportivo.

Un fucsia predominante en las tres marcas principales de botas que copan el Mundial: Adidas, Nike y Puma. Las tres multinacionales coincidieron en su apuesta por el color principal, con variantes en el diseño y acompañamientos.

Solo Ferran Torres y Pedro Porro -quienes calzan Under Armour, que apostó para el Mundial por unas botas bicolor amarillas y naranjas-, junto a dos guardametas, Unai Simón y David Raya -con botas Adidas de un modelo anterior- no lucen el fucsia eléctrico en sus pies.

De la sobriedad al colorido

La imagen contrasta con la que predominó durante décadas en el fútbol profesional. Durante gran parte del siglo XX, hasta los años noventa, las botas negras fueron prácticamente una norma no escrita, con modelos icónicos que convirtieron ese color en símbolo de tradición, sobriedad y rendimiento.

Sin embargo, la evolución de los materiales, la irrupción de nuevas estrategias de marketing y la creciente importancia en la explotación de la imagen de los futbolistas transformaron el mercado. Las marcas comenzaron a utilizar el color como una herramienta para diferenciar a sus deportistas sobre el césped y aumentar la visibilidad de sus productos.

Uno de los primeros pasos hacia esa transformación llegó desde España. A finales de los años noventa, Joma desafió la tradición de las botas negras con modelos de colores llamativos. Con las recordadas botas blancas de fútbol en 1996 de Alfonso Pérez y después las rojas de Fernando Morientes

Una apuesta poco habitual en una época en la que la sobriedad dominaba el fútbol profesional. La iniciativa encontró inicialmente cierta resistencia, pero anticipó una tendencia que terminaría extendiéndose por toda la industria.

Primero llegaron pequeños detalles fluorescentes y combinaciones llamativas. Después aparecieron modelos completamente amarillos, naranjas, verdes o rosas. En la actualidad, las botas se han convertido en un elemento más de la identidad visual de los jugadores y en uno de los principales escaparates comerciales de las marcas deportivas.

Por ello, grandes competiciones como el Mundial sirven también para presentar nuevas colecciones y tendencias. Y esta estrategia quedó reflejada en la concentración de la selección española, en la que la mayoría de futbolistas usaron botas fucsia eléctrico, luciendo la coincidencia entre tres marcas que dominan y compiten en un mercado clave. EFE

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