Las campanas de toda Francia repican durante siete minutos para dar la bienvenida al papa
París, 25 sep (EFE).- A las diez en punto de la mañana, las campanas de la Basílica del Sagrado Corazón de París han empezado a repicar, uniéndose al tañido de las de todas las iglesias parisinas y de Francia para dar la bienvenida al papa León XIV, que inicia una visita de cuatro días que le llevará también a Lourdes y Metz.
A esa misma hora, el avión del pontífice aterrizaba en el aeropuerto de París-Orly, a las afueras de la capital, para iniciar su primera visita a Francia desde su elección.
Desde lo alto de la colina de Montmartre, donde se alza la basílica y desde donde se puede disfrutar de una vista panorámica de la ciudad, turistas y curiosos asistieron al intenso repique que hizo vibrar París durante siete largos minutos, haciendo casi inaudibles el habitual ruido del tráfico y las sirenas.
La Basílica del Sagrado Corazón alberga en su campanario la Savoyarde, la campana más grande de Francia, que mide 3 metros de diámetro y pesa 18.835 kilos, una de las que esta mañana se ha unido al coro de campanarios.
La convocatoria, presentada por los organizadores como un "gesto sencillo y simbólico", buscaba que los fieles pudieran sumarse a la llegada del papa desde cualquier punto del país, aunque no fueran a participar en ninguno de los actos de su visita.
No será el único repique del día, pues las campanas de París volverán a sonar a las cinco de la tarde, cuando León XIV atraviese en papamóvil las calles de la ciudad entre la iglesia de Notre Dame des Champs y la plaza Saint-Michel. El pontífice se dirigirá después a la catedral de Notre Dame para las vísperas.
No es la primera vez que los campanarios parisinos acompañan con su sonido un acontecimiento excepcional.
En abril de 2025, las campanas de Notre Dame sonaron 88 veces tras la muerte del papa Francisco, fallecido a los 88 años. Y el pasado noviembre, con motivo del décimo aniversario de los atentados del 13 de noviembre de 2015, las campanas de las iglesias de París volvieron a sonar en homenaje a las víctimas.
El repique de este viernes tiene, sin embargo, otro carácter: esas campanas no recuerdan a los difuntos, sino que recuperan una de sus funciones más antiguas, la de anunciar y reunir a los fieles, en un país que, paradójicamente, hace gala de su laicidad. EFE
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