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Las "casas-patera", el negocio de la inmigración clandestina que prolifera en Ceuta

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Rafael Peña

Ceuta (España), 26 sep (EFE).- La entrada masiva de más de 80.000 personas a través de la frontera con Marruecos a la ciudad española de Ceuta ha dado origen a la comisión de delitos relacionados con la ocultación de migrantes en los denominados "pisos-patera", en los que viven hacinadas decenas de personas.

En las últimas semanas, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado incrementaron sus actuaciones contra este tipo de actividades ilegales, que se descubrieron en diferentes zonas de la ciudad, principalmente en casas de la periferia, donde pasan más desapercibidos.

Las pesquisas policiales, así como la colaboración vecinal, están permitiendo la localización de estos inmuebles donde se alojan decenas de los migrantes que entraron los días 30 y 31 de julio y que se cobijan en estas viviendas ante la falta de un lugar para pasar las noches.

Media de 15 euros al día

Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil llevaron a cabo varias operaciones desde el pasado 16 de septiembre, que permitieron la localización de migrantes, entre ellos varios menores, que están pagando una media de 15 euros al día para permanecer en estos lugares.

La insalubridad y el hacinamiento son los elementos comunes de estas viviendas, cuyos propietarios están siendo detenidos y denunciados por un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

Los agentes suelen intervenir en estos lugares a primeras horas de la mañana, cuando se tiene constancia de la presencia en la casa tanto de estas personas como de los dueños.

La falta de plazas en los centros de acogida habilitados por el Gobierno y la incomodidad de dormir en las playas están provocando que proliferen este tipo de actuaciones irregulares en la ciudad española.

Túneles subterráneos

Por otro lado, una actuación de los bomberos esta misma semana dejó al descubierto que muchos de los migrantes que accedieron a finales de julio a Ceuta están utilizando túneles subterráneos o nuevos asentamientos en el monte para pasar las noches y no ser descubiertos.

Se trata de personas que se esconden en estas zonas y que se organizan con colchones e incluso con elementos para hacer fuego.

Las investigaciones, según informaron a EFE fuentes policiales, determinaron que hay muchos migrantes durmiendo en zonas de monte, los cuales suelen bajar a la playa del Trampolín cuando se produce algún reparto de comida por la Cruz Roja y posteriormente regresan a estas zonas.

Las actuaciones sobre este tipo de delitos se prolongarán en el tiempo no sólo para descubrir estos asentamientos ilegales, sino también para denunciar a aquellas personas que se están aprovechando de la necesidad de estos migrantes para beneficiarse económicamente. EFE

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