Agencias

Las fotografías de Robert Mapplethorpe dialogan con el mármol romano en el Ara Pacis

Las fotografías de Robert Mapplethorpe dialogan con el mármol romano en el Ara Pacis

Roma, 28 may (EFE).- El Museo del Ara Pacis de Roma exhibirá desde este viernes la exposición 'Robert Mapplethorpe. Las formas de la belleza', una retrospectiva de 200 fotografías que explora el afán del artista estadounidense por modelar los cuerpos con la luz y confronta su obsesión por la simetría con la escultura clásica.

"Mapplethorpe decía siempre: 'yo quería ser escultor, pero descubrí la fotografía y con ella comprendí que se pueden hacer esculturas maravillosas'", explicó a EFE el comisario de la exposición, Denis Curti, al desgranar cómo el maestro neoyorquino (1946-1989) utilizaba la luz de su estudio como cincel.

La búsqueda de la belleza eterna

La exhibición, abierta hasta el próximo 4 de octubre, cierra una trilogía conceptual que ya exploró el "clasicismo" en Venecia y el "deseo" en Milán.

En su paso por la Ciudad Eterna, busca confrontar los encuadres en blanco y negro de Mapplethorpe con dos estatuas romanas del siglo I d.C.: la Estatua de Afrodita y la Estatua de atleta.

La gran novedad de esta edición son una serie de fotografías tomadas por Mapplethorpe en Capri y Nápoles (sur de Italia) a principios de los ochenta, ya que fue invitado por el galerista Lucio Amelio a participar en una iniciativa donde más de 70 artistas internacionales —como Andy Warhol o Joseph Beuys— crearon obras sobre el terremoto de Irpina de 1980.

Según el comisario, estas imágenes costeras y el retrato del propio Amelio fueron una de las raras ocasiones en las que Mapplethorpe sacó su objetivo a la calle.

En el recorrido también conviven los rostros de sus musas, como la cantante Patti Smith o la culturista Lisa Lyon, junto a iconos del siglo XX de la talla de Yoko Ono, Donald Sutherland o Richard Gere.

La meticulosa y lenta técnica analógica

Frente al mito de la improvisación contracultural de los setenta, la muestra busca reivindicar a un creador metódico que operaba en su zona de confort: su estudio del número 24 de Bond Street, en Nueva York.

Allí, bajo un control absoluto del revelado analógico, trabajaba a un ritmo pausado con una cámara Hasselblad de formato medio, anclada a un trípode, que apenas permitía doce disparos por carrete.

"Son todas fotografías pensadas y razonadas con un instrumento lentísimo", apuntó Curti, quien destacó la vigencia de un legado analógico que captura a las nuevas generaciones por el "sentido de responsabilidad con el medio que usaba".

Según el comisario, estas rigurosas reglas geométricas dieron forma a las llamadas "comparaciones": parejas de imágenes donde las líneas del cuerpo humano y las de las estatuas clásicas se asemejan con exactitud —pese a ser fotografiadas con hasta diez años de diferencia— gracias a papeles especiales que potencian el volumen y la plasticidad de las obras.

Desmontando un tabú

Para Curti, existe un "gran malentendido" histórico que encasilla a Mapplethorpe como un mero provocador de los circuitos marginales o un artista de la pornografía, ya que las imágenes consideradas polémicas representan apenas "un 10 o un 15 %" de su producción.

El resto responde a retratos y composiciones de un equilibrio incontestable que "hunden sus raíces en la estatuaria renacentista".

"Mapplethorpe no buscaba el escándalo en sí; buscaba la perfección de la forma", incidió.

No obstante, la figura de Robert Mapplethorpe continúa ligada a los debates sobre la censura.

Los directores de su fundación neoyorquina, Dimitri Levas y Joree Adilman, recordaron a EFE que la persecución de su trabajo -como cuando el senador republicano Jesse Helms denunció en la Cámara Alta estadounidense el uso de fondos públicos para sus muestras— contribuyó paradójicamente a convertirlo en un mito popular.

"Al principio, creo que Robert quería hacer arte de algo que veía como sexual y estaba tratando de ver si podía convertir las imágenes sexuales en arte, ya que no había visto que esto se hubiera hecho antes", explicó Levas, concluyendo que, a casi cuatro décadas de su muerte, "la gente lo ve más como arte". EFE

mla/sam/ajs

(foto)(vídeo)