Santa Cruz de Tenerife (España), 12 jun (EFE).- El papa León XIV finalizó este viernes su visita a España en la isla de Tenerife, en las Canarias, centrado un día más en la migración desde uno de los principales puntos receptores en Europa de personas que se embarcan en una peligrosa ruta marítima desde África.
El pontífice acudió en Santa Cruz de Tenerife a un centro de acogida de migrantes, donde hay actualmente cerca de 700 personas, para hablar con ellos y escuchar sus testimonios.
Luego se reunió en La Laguna con asociaciones y personas que se dedican a la acogida. Finalmente volvió a Santa Cruz para oficiar la misa final de su viaje.
LA FRASE DEL DÍA | "Existe un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad". León XIV volvió a defender el trato humano a los migrantes en discursos también en francés.
En paralelo, lanzó una condena directa "a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio".
"Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina", exhortó.
HOY SE HABLÓ DE...| La migración volvió a ser el centro del debate desde un archipiélago conocido por ser el destino de una de las rutas migratorias más mortíferas, la Ruta Canaria, que separa las islas españolas de la costa occidental de África.
Con miles de vidas perdidas en el mar entre quienes tratan de llegar a un país en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias, el papa habló también sobre integración y pidió a los migrantes que se integren, aprendan la lengua, respeten las leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común de las comunidades a las que llegan.
EL DATO | Más de 2.800 kilómetros en 7 días y 22 discursos y homilías pronunciados. Esa es la distancia que el papa León XIV ha recorrido durante su primera visita a España, en la que ha pasado por Madrid, Barcelona y las islas Canarias de Gran Canaria y Tenerife.
EL ESCENARIO | El centro de migrantes de Raíces ha sido el principal escenario del día. Actualmente acoge a 700 personas, pero ha habido épocas en las que se han alcanzado cifras de entre 2.000 y 3.000, sobre todo en 2024, cuando hubo un repunte en la llegada de embarcaciones a las islas Canarias.
Allí, durante el acto, la joven Bousso Diouf ha pedido "dignidad": "Pedimos que las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia. Que no se nos mire solo como emigrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza. Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal".
En este centro la mayoría de los alojados actualmente son de Senegal, Gambia y Mali; todos han llegado a Canarias en cayuco y suelen permanecer aquí alrededor de uno o dos meses antes de ser trasladados a otros lugares de acogida en la España peninsular.
LA IMAGEN | El papa subiendo a las escaleras del avión Airbus A320 de Iberia que lo trasladará de vuelta a Roma, tras siete días de una apretada agenda por España, donde se ha reunido con decenas de autoridades, feligreses y colectivos sociales.
En el aeropuerto de Tenerife Norte le acompañó el rey de España, Felipe VI, y le despidieron autoridades políticas y eclesiásticas.
HISTORIAS CON NOMBRE PROPIO | León XIV escuchó, además de los testimonios de varios migrantes africanos, a Thalia Johana Saldarriaga Diago, que dejó a su hijo en Colombia y se encontró sin recursos ni vivienda en España.
Actualmente es voluntaria para atender a inmigrantes porque comprendió que su "experiencia puede servir de puente para otras personas en su situación", según dijo delante de León XIV en San Cristóbal de La Laguna.
También habló Darwin Rivasel, un cura venezolano que ejerce en La Restinga (isla canaria de El Hierro), puerto al que llegaron en los últimos años miles de migrantes.
Explicó que, durante sus siete años en las Canarias, ha vivido en primera persona los cuatro verbos promovidos por el papa Francisco: "acoger, proteger, promover e integrar".
LA ANÉCDOTA | León XIV recorrió este viernes las calles de La Laguna, en Tenerife, bajo los sonidos tradicionales del silbo gomero, una ancestral forma de comunicación propia de la isla de La Gomera.
Los sonidos silbados propios de este lenguaje se han hecho oír entre los gritos de alegría, vivas y vítores de la población que ha querido acompañar al pontífice durante todo su trayecto por la ciudad, que es reconocida como patrimonio de la humanidad.
Esta no ha pretendido ser una actuación ni un acto añadido al programa oficial, sino "anunciar una buena noticia y hacerla correr de voz en voz, como históricamente hicieron los silbadores de La Gomera para salvar distancias y comunicar acontecimientos importantes", según los organizadores. EFE
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