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Lionel Messi, una final para cerrar su obra cumbre con Argentina

Lionel Messi, una final para cerrar su obra cumbre con Argentina

East Rutherford, Estados Unidos, 18 Jul 2026 (AFP) -

Cuando muchos pensaban que sería un actor secundario, Lionel Messi ha agigantado su leyenda y relucido su zurda de oro. En el que debe ser su último adiós en un Mundial, el pequeño genio está a 90 minutos de alzar su segunda estrella.

Para el resto de futbolistas los 39 años son sinónimo de retiro. Pero el Diez ha demostrado en Norteamérica 2026 que es el primero de los inmortales de una Argentina que ha vuelto del mundo de los muertos una y otra vez.

Después de alzar el trofeo dorado en Catar en 2022, el primero de su país en 36 años, el astro argentino abrió la puerta de la incertidumbre sobre su participación en la actual competición. Dudaba de que la edad se lo permitiera.

Pero en plena Copa del Mundo 2026 se acercó a los cuarenta años con un nivel cercano al que lo sentó en la mesa de los más grandes en el FC Barcelona. Y la Albiceleste, que aterrizó con dudas en Estados Unidos, disputará la final con España el domingo en East Rutherford, a las afueras de Nueva York.

A pesar de que el planeta se ha rendido ante sus pies, Messi promete que esta, de verdad, sin importar si gane o pierda, es su sexta y última participación en la mayor pasarela del fútbol.

"No, no, ya eso sí que no", dijo el astro al descartar, para tristeza de su legión de fieles, una eventual participación en el Mundial de 2030, donde Argentina albergará uno de los primeros partidos.

- "El mejor de la historia" -

Con remontadas dramáticas y maestría en resiliencia, los campeones defensores transitan hacia su cuarta estrella de la mano de un hombre de 1,70 metros de estatura que se ha hecho gigante en los céspedes estadounidenses.

Messi se convirtió en el goleador histórico de los Mundiales con 21 dianas y puede acabar con su primera Bota de Oro en el torneo, que pelea con Kylian Mbappé, ambos con ocho anotaciones.

Pero los números parecen poca cosa al lado de las exhibiciones de talento que ha brindado en la recta final de su asombrosa carrera, y eso que pasa la mayoría del tiempo caminando sobre el césped.

¿Una imagen para el recuerdo? Cuando eludió a cuatro ingleses en la semifinal, incluidos Harry Kane y un caño a Anthony Gordon, antes de ser derrumbado.

"¿Qué más tiene que hacer para ser considerado el mejor de la historia?", preguntó el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, incapaz de encontrar más palabras para describir a su capitán: "leyenda", "historia", "el mejor futbolista que ha visto el mundo".

El romance de Messi y los Mundiales fue de desamor en un principio: eliminaciones precoces en Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Rusia 2018, y final perdida contra los alemanes en la prórroga en Brasil 2014.

Pero Scaloni dio al astro lo que otros no otorgaron: un grupo de soldados dispuestos a morir por su general. Un general que en Norteamérica se mostró muy vulnerable, de lágrima y sonrisa fáciles, en medio de problemas de salud de su padre, Jorge, su representante y bastón.

- Conquistar a un pueblo -

Por los azares del destino, el ocho veces Balón de Oro buscará el bicampeonato en el MetLife Stadium, el estadio en que hace una década anunció su retiro de la selección tras perder ante Chile su segunda final de la Copa América consecutiva.

Pero regresó dos meses después para intentar conquistar a un pueblo que, derretido por el recuerdo de Diego Maradona, por años lo sintió lejano y lo criticó sin tregua.

Desde entonces se transformó. Pasó de ser un hombre determinante pero silencioso, a asumir la cinta de capitán y el liderazgo de unos albicelestes que lo rodearon y le hicieron saber que era su número uno.

Dejó la élite del balompié en 2023 para firmar con Inter Miami, una naciente franquicia floridana en la poco competitiva MLS, a la que el año pasado llevó a su primer título liguero.

Sin grandes rivales ni un calendario apretado, Leo prácticamente jugó un fútbol a la carta: evitó los partidos en campos sintéticos y reguló minutos cuando sintió que debía hacerlo.

Todo con el objetivo de llegar fino al Mundial y mantener a la generación más ganadora de la Albiceleste en la cúspide, y siempre dando brochazos finos, medios o gordos de su magia.

"No hay palabras para describir la responsabilidad y la calidad que demuestra: él es simplemente el líder y el jugador clave en cualquier equipo en el que juegue", lo alabó Thomas Tuchel, seleccionador de Inglaterra, acaso su penúltima víctima.

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