Los ataques aéreos rusos amenazan zonas previamente seguras en el oeste de Ucrania
Rostyslav Averchuk
Leópolis (Ucrania), 19 oct (EFE).- Rusia ha ampliado sus intensos ataques con drones a zonas de Ucrania occidental que hasta ahora estaban consideradas como relativamente resguardadas, con lo que amenaza con privar a los ucranianos de una retaguardia más segura que hace las veces de refugio.
Durante cuatro días consecutivos, los residentes de Leópolis, una ciudad que acoge a miles de desplazados internos, han oído sonar las sirenas antiaéreas antes de que almacenes y viviendas en los suburbios fueran dañados por drones con propulsión a reactor.
Aunque Leópolis, situada a unos 70 kilómetros de Polonia, ha sufrido ataques ocasionales durante los más de cuatro años y medio de guerra, ha permanecido como refugio para quienes han perdido sus hogares más al este.
En las últimas semanas ha llegado una nueva oleada de desplazados de Kiev, que han huido de los crecientes ataques contra la capital y de la perspectiva de un invierno con largos cortes de luz, agua y electricidad. Sin embargo, los ataques más recientes podrían echar por tierra esas expectativas de seguridad.
Ataques crecientes
La Fuerza Aérea ucraniana ha informado de la intercepción de 36 drones con motor a reacción sobre las regiones occidentales en la madrugada de este lunes y a lo largo de la jornada anterior.
En las últimas semanas, estos drones han golpeado Volinia, Rivne, Ternopil, Jmelnitski e Ivano-Frankivsk casi a diario; para algunas localidades los ataques han sido los primeros de la guerra.
En Manevichi, con una población de unos 10.000 habitantes, murió un trabajador de una planta polaca de procesado de bayas que fue golpeada dos veces por drones, y ocho resultaron heridos, mientras que el domingo las autoridades advirtieron de una posible fuga de amoniaco provocada por el ataque e instaron a la población a quedarse en casa o a abandonar la zona.
"Las calles están más vacías y las clases en mi escuela han quedado suspendidas por varios días hasta que esté más claro el nivel de peligro, porque no hay un buen refugio antibombas para los niños", dijo a EFE la maestra de música Larisa Ogorodnik, de 69 años.
A su hija, Mariana Golub, que vive en la capital regional de Lutsk, la despiertan cada noche las alarmas antiaéreas.
Ha enviado a su hijo Mikola, conmocionado por las fuertes explosiones, con unos parientes en un pueblo cercano, después de que los ataques mataran a seis personas el pasado jueves y dejaran a buena parte de la ciudad sin suministro de agua durante un día.
Otros ataques contra la zona han golpeado una fábrica de cables de automoción de propiedad alemana, obligándola a detener la producción.
El lunes por la mañana, unos 15 drones atacaron el sistema energético de la región y dejaron unos 68.000 hogares sin electricidad, informaron las autoridades locales.
Los planes rusos
Según un plan ruso interceptado por los servicios secretos ucranianos, destruir la infraestructura que importa electricidad en el oeste del país forma parte del intento de provocar apagones duraderos este invierno.
Los analistas militares dicen que la expansión de los ataques hacia el oeste también refleja el uso creciente por parte de Rusia de drones más rápidos de propulsión a reactor y su modificación para incrementar su alcance.
Por ahora, las regiones occidentales permanecen libres de ataques con misiles balísticos, al quedar fuera de su alcance. Sin embargo, el presidente, Volodímir Zelenski, ha advertido de que Rusia planea también ampliar estas agresiones hacia el este y está presionando a Bielorrusia para que le permita el usar su territorio con este fin.
Como respuesta, Ucrania está reforzando las defensas aéreas a nivel nacional, también en el oeste. "Siempre intentamos proteger las zonas que son atacadas con más frecuencia", aseguró Zelenski.
Mientras tanto, en Leópolis y Lutsk cada vez es más difícil para los recién llegados encontrar alojamiento, por lo que las ciudades occidentales más pequeñas y en especial la región de Transcarpacia (vecina a Hungría y todavía tranquila) están atrayendo a más gente que busca más seguridad.
Su esperanza es que la concentración de centrales eléctricas, la cercanía de los países europeos exportadores de electricidad y el sistema de calefacción más descentralizado reduzcan la severidad de los apagones en esa parte.
"Nuestra gente sufre ataques mucho peores en las zonas cercanas al frente, pero se niega a rendirse. Así que no tenemos derecho a no perseverar también", subrayó a EFE Aliona, una residente de Jersón que ha huido a Jmelnitski.
Sin embargo, si Ucrania no se puede proteger de los ataques rusos y no queda una zona segura de refugio en el país, millones de personas podrían acabar huyendo hacia los países vecinos, dijo a EFE Volodímir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov. EFE
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