Los ataques híbridos, temor de los europeos y acicate para reforzar la seguridad
Redacción Internacional, 30 sep (EFE).- Drones, ciberataques, sabotaje a infraestructuras, desinformación... los ataques rusos a los países europeos adoptan diversas formas y generan una inquietud creciente ante la que la respuesta pasa por reforzar la seguridad en diversos flancos.
En los últimos años varios países comunitarios, en especial los más cercanos a Rusia, han registrado una sucesión de lo que se conoce como ataques híbridos, que se han hecho patentes con el apoyo europeo a Ucrania en su guerra con Moscú y el acercamiento de las autoridades de Kiev a las instituciones comunitarias y la OTAN.
Protocolo de Emergencia y programa SAFE
El pasado lunes, los ministros de Defensa de la UE comenzaron a evaluar un "Protocolo de Emergencia" comunitario para responder a las crecientes amenazas híbridas principalmente de Rusia, que. según la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, no solapará competencias con la OTAN.
Se trata de fijar qué medidas tomar cuando se dé una "agresión por debajo de un ataque armado", que es de lo que habla el artículo 42.7 del Tratado Atlántico, según el cual en ese caso todos los Estados miembros tendrán que respaldar al que haya sido atacado.
Esa disposición de la UE sería el equivalente al artículo 5 del Tratado de Washington para la OTAN, piedra angular de la Alianza que establece que todos los miembros responderán a un ataque como si lo hubieran sufrido ellos mismos.
Varios países de la UE ya cuentan con un instrumento llamado SAFE, que permitirá movilizar hasta 150.000 millones en créditos concedidos a los comunitarios y destinados a planes de defensa, incluido compras conjuntas de material militar.
La sospecha sobre Rusia
Aunque Moscú siempre niega cualquier participación en esas acciones, las sospechas recaen sobre el Kremlin y algunos socios comunitarios lo apuntan abiertamente.
Los servicios de inteligencia búlgaros han señalado a Rusia como la principal amenaza externa para el país y la región del mar Negro, y advierten del riesgo de un conflicto militar entre Moscú y un miembro de la OTAN.
El Reino Unido también ha acusado abiertamente a Moscú de llevar a cabo actividades de guerra híbrida después de que el Ejército británico detectase varios submarinos rusos cerca de infraestructura de cables críticos en aguas británicas y sus alrededores.
También el Gobierno alemán responsabilizó expresamente a Rusia hace unas semanas del hallazgo de un dron cargado con explosivos en aeropuerto de Leipzig (este del país) cerca de un avión ucraniano.
Otros servicios de inteligencia -Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Letonia...- indican que Rusia está detrás de diferentes acciones de sabotaje y amenaza.
¿En qué consisten los ataques?
Las acciones adoptan diversas formas. En muchos casos se trata de sobrevuelo de drones sobre territorio de países europeos y socios de la OTAN que ha obligado en varias ocasiones a aviones de la Alianza a intervenir para derribarlos.
En julio un barco de guerra ruso realizó maniobras con fuego real a solo 40 millas náuticas de la costa inglesa de Plymouth, el mismo día en que Andy Burnham asumía su cargo de primer ministro.
El primer ministro estonio, Kristen Michal, aseguro que los rusos estaban detrás del ataque incendiario el pasado 15 de agosto contra Milrem Robotics, una empresa estonia que fabrica drones terrestres para Ucrania.
Desde el inicio de la guerra de Ucrania, Finlandia ha sufrido numerosos ataques híbridos de los que culpa a Moscú, en forma de sabotajes de sus infraestructuras submarinas, violaciones de su espacio aéreo, ciberataques a sus instituciones, interferencias de las señales GPS y el uso instrumentalizado de la migración.
Y Berlín también denuncia campañas de desinformación en redes para influir sobre la opinión pública alemana y sobre procesos electorales, algo que también han puesto de manifiesto otros países europeos.
Los vecinos de Rusia
Los países más próximos a Rusia -en especial los que mantienen frontera- son los más temerosos y que denuncian más acciones de guerra híbrida.
Polonia dice ser el país que sufre más ciberataques rusos y fue escenario de la violación de su espacio aéreo el 10 de septiembre, cuando unos veinte drones rusos lo sobrevolaron antes de ser derribados o estrellarse.
Varsovia ha puesto en marcha un plan que combina las fortificaciones del "Escudo del Este" con un programa para construir de manera masiva refugios para la población y un gasto militar cercano al 5 % del producto interior bruto. Ha desplegado baterías Patriot en las regiones fronterizas con Ucrania y mantiene una alerta constante con patrullas de cazas y defensas antiaéreas activadas.
Rumanía no es fronterizo con Rusia, pero sí con Ucrania, y desde el comienzo de la guerra entre ambos, en 2022, mantiene a sus Fuerzas Armadas en una alerta casi permanente debido a los intensos combates en las inmediaciones de su territorio, que han provocado la entrada de drones en el espacio aéreo rumano y la aparición de minas navales a la deriva en las costas del mar Negro.
Los tres países bálticos, entre los que Letonia celebra elecciones nacionales el 3 de octubre, han incrementado su preparación para hacer frente a ataques de sus vecinas Rusia y Bielorrusia.
En Lituania, donde un dron ruso desviado por Ucrania fue derribado por cazas de la OTAN el pasado 15 de septiembre, el operador de la red eléctrica nacional Litgrid está incrementando la protección de sus instalaciones contra posibles actos de sabotaje.
El nodo eléctrico de Gizai, que se construirá cerca del enclave ruso de Kaliningrado, contará con muros de protección resistentes a explosiones, barreras de seguridad y sistemas para detectar intrusiones subterráneas, según medios.
Entre los países nórdicos, Dinamarca considera que hay un riesgo creciente, aunque todavía bajo, de un ataque militar limitado a un país fronterizo con Rusia.
Suecia también ha alertado de un mayor riesgo de ataques híbridos y actos de sabotaje rusos en su territorio y ha aumentado la protección de infraestructura crítica, además de las misiones conjuntas para interceptar aviones de guerra rusos en el Báltico.
Además, ha señalado como principal problema la actuación de la "flota en la sombra" rusa en el Báltico y ha aumentado la actividad de su Armada, así como la protección de infraestructura submarina.
La inteligencia noruega considera que hay un riesgo de mayor actividad híbrida y de espionaje rusos, así como de sabotajes, con el objetivo de debilitar el apoyo de Oslo a Ucrania.
Finlandia cuenta con unos 54.000 refugios antiaéreos con capacidad para 4,4 millones de personas -el 80 % de la población actual-, realiza regularmente simulacros masivos de defensa civil y mantiene reservas estratégicas obligatorias de artículos esenciales, como combustible, alimentos y medicamentos, para resistir varios meses en total aislamiento.
El ministro de Defensa búlgaro, Dimitar Stoyanov, reconoció este mes que el país carece de medios suficientes para hacer frente a drones y anunció la compra de más de una decena de sistemas antidrones con financiación europea y algo similar se plantea Rumanía.
Más lejos, pero también preocupados
Otros países están más alejados geográficamente de Rusia, pero no por ello se sienten más tranquilos, dada la posibilidad de acciones cibernéticas a distancia, incluso militares.
Las autoridades alemanas ya aprobaron tras el comienzo de la guerra en Ucrania un fondo de hasta 100.000 millones de euros para la modernización del Ejército.
En Bélgica, la presencia de instituciones europeas como el Parlamento o la Comisión, así como la sede de la OTAN y del organismo financiero Euroclear (custodio de la mayor parte de los activos rusos inmovilizados en el marco de las sanciones de la UE a Moscú), hacen del país un objetivo especialmente expuesto a potenciales ataques híbridos con origen ruso.
Desde hace un año, se han registrado diversos incidentes con drones sobrevolando bases militares, aeropuertos y otras infraestructuras críticas en Bélgica, ocasionando el cierre temporal del espacio aéreo
Países Bajos teme una escalada militar entre Rusia y Occidente y ha promovido una campaña para que los hogares puedan valerse por sí mismos al menos las primeras 72 horas de una emergencia, ante posibles interrupciones de electricidad, agua, internet o sistemas de pago, lo que incluye nueve litros de agua y 70 euros en efectivo por persona, alimentos no perecederos, radio, linterna y un botiquín.
Francia ha reforzado sus planes de protección ante una intensificación de las amenazas rusas. El 18 de septiembre el presidente Emmanuel Macron anunció un aumento de la vigilancia y la preparación de un plan para proteger infraestructuras críticas y centros sensibles de la industria de defensa frente a posibles acciones con drones y ciberataques.
La Revisión Estratégica Nacional francesa de 2025 consideraba ya la amenaza rusa como la principal para Francia y Europa de aquí a 2030.
Hasta ahora el Gobierno portugués no ha anunciado un plan específico ante un eventual ataque ruso, pero sí está acelerando capacidades y el Consejo de Ministros aprobó el pasado día 24 la movilización de 5.840 millones de euros del instrumento SAFE para adquirir sistemas de defensa antiaérea y antidrones, artillería, municiones, blindados, satélites y nuevos buques. EFE
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