Agencias

Los brasileños votan en unas elecciones seguidas muy de cerca por Donald Trump

Los brasileños votan en unas elecciones seguidas muy de cerca por Donald Trump

Brasilia, 4 Oct 2026 (AFP) -

Los brasileños votan el domingo entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en unas elecciones que decidirán si el mayor país de América Latina se suma a la ola conservadora aupada por Donald Trump.

Desde la Amazonía hasta las tierras agrícolas del sur, los brasileños eligen entre un elenco ya conocido y muchos se decantarán por quien menos les desagrade.

Con casi 81 años, el izquierdista Lula busca un cuarto y último mandato y advierte que la soberanía de Brasil está en juego ante la presión de Trump, que dijo seguir las elecciones "muy de cerca".

Libra la batalla con el senador de derecha Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

El ultraderechista designó candidato a su primógenito tras ser condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado contra Lula en 2022.

La última encuesta del instituto Datafolha prevé 45% de los votos para el mandatario y 42% para el senador, por lo que sería necesaria una segunda vuelta el 25 de octubre.

Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste y entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres.

Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos.

Pero entre los casi 160 millones de electores, algunos todavía sopesan su voto.

"Ya voté a Lula, pero está viejo; esta vez quería algo distinto. Pero no voy a votar a un Bolsonaro, no me gusta esa extrema derecha, así que estoy medio perdido", reconoció Joelio Camargo, un repartidor motorizado de 52 años, en un puesto de gasolina en Brasilia.

En un país polarizado, la campaña electoral se destacó por controversias y ataques personales.

Lula trató a Bolsonaro de don nadie, que "no sirve ni para ser síndico de un edificio".

Bolsonaro, que se dice más moderado que su padre, declaró que "Brasil ya no soporta" al izquierdista.

- "Más enemigos" -

Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de 2000, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.

Derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de bolsonaristas.

Centenares fueron condenados por golpismo y Flávio Bolsonaro prometió amnistiarlos, así como a su padre, de ganar los comicios.

Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.

También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.

El cacique indígena Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, de la aldea Bau en la Amazonía, dijo apoyar a Lula.

"Nuestra preocupación es que si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala", afirmó a la AFP.

Bajo Jair Bolsonaro, los pueblos indígenas de Brasil sufrieron un alza de la destrucción de la selva.

- Programas sociales vs impuestos -

Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro.

Pero ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo.

En los mitines de Flávio Bolsonaro, algunos de sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump.

En pocos meses, el discreto senador logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un biopic sobre su padre.

Ha prometido mano dura contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.

Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, una ciudad del sureste, dijo a la AFP estar harto del gasto público descontrolado que atribuye a los gobiernos de izquierda.

"Tienen tantos programas sociales... para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores, no sólo a la actividad agropecuaria", dijo este bolsonarista.

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