Agencias

Los colonos en Cisjordania votan despreocupados tras años de auge de los asentamientos

Los colonos en Cisjordania votan despreocupados tras años de auge de los asentamientos

Paula Bernabéu

Kfar Adumim (Cisjordania), 27 oct (EFE).- En Kfar Adumim, una colonia israelí en Cisjordania encajada en el desierto de Judea, la jornada electoral trascurre en un ambiente despreocupado, tras una legislatura de cifras récord y bonanza para la expansión de los asentamientos en el enclave.

Una mesa de Sionismo Religioso, el partido del ministro ultranacionalista de Finanzas, Bezalel Smotrich, recibe a los votantes en el colegio electoral local mientras en unos altavoces suenan canciones que corean su nombre y el del otro rostro visible de la ultraderecha en el Gobierno, Itamar Ben Gvir. Ambos residen también en colonias en Cisjordania.

"Voto a Smotrich, nos hace sentirnos orgullosos de ser judíos", dice a EFE a la entrada del centro de votación Hamutal Shapira, de 45 años, que cubre su cabello con un pañuelo y viste ropa que cubre rodillas y codos, el atuendo habitual de los sionistas religiosos.

De los más de 500.000 israelíes que residen como colonos en Cisjordania, unos 250.000 tienen derecho a voto, según las cifras del Consejo de Yesha, que representa a la mayoría de colonias en el enclave.

Smotrich, símbolo del movimiento colono

En la mesa de Sionismo Religioso no hay apoderados repartiendo panfletos, no los necesitan: los de Smotrich fueron los más votados en Kfar Adumim en 2022 con un 29 % de los votos, un patrón que se repitió en la mayoría de colonias en Cisjordania.

Shapira defiende la presencia colonial israelí en el enclave palestino, reivindicando toda la "Tierra de Israel" como aquella del Antiguo Testamento, aunque puntualiza: "Queremos vivir en paz con los árabes (palestinos) que no quieran matarnos y, mientras ellos estén en paz con nosotros, tienen todo el derecho a estar aquí, y nosotros a construir más asentamientos".

Sin embargo, Smotrich ha defendido durante la legislatura eliminar cualquier posibilidad para la creación de un Estado palestino y ha sido uno de los artífices de la enorme expansión de las colonias que ocupan territorio en Cisjordania.

La ONG israelí Peace Now cifra en 104 los asentamientos aprobados en Cisjordania por el actual Ejecutivo y en 146 los existentes actualmente en todo el territorio palestino.

A ellos se suman al menos 422 "puestos de avanzada", el inicio de una colonia que es también ilegal para la propia normativa israelí, aunque el Gobierno de Benjamín Netanyahu no ha penalizado su creación y ha legalizado muchos de ellos.

Una colonia mixta

Jana, de 50 años, es apoderada de la alianza de las formaciones Los Reservistas y Nuevo Partido Económico. Junto a un grupo de jóvenes apoderados corre a recibir a los votantes a su llegada al colegio electoral para entregarles un papel con el lema "Basta", en referencia a la exención de los judíos ultraortodoxos del servicio militar.

"Con esta guerra, todo debería cambiar", defiende, contraria a que estos religiosos no vayan a la 'mili'. Esta abogada asegura que es la primera vez que acude como apoderada a hacer promoción de un partido en las elecciones, y que a lo largo de los años ha votado a distintas opciones de la derecha: desde Netanyahu a Ben Gvir.

"Hay que conseguir que todos se alisten y que la economía crezca", continúa, mientras defiende que las formaciones sionistas israelíes se alíen para alcanzar un Gobierno sin los partidos árabes.

También Benny, otro votante de Los Reservistas, mantiene un discurso que llama a la unidad nacional, ajena a debates entre la izquierda y la derecha.

Ambos enfocan sus ideas en debates de calado nacional, ajenos a la situación singular que tienen los asentamientos en Cisjordania, los cuales son ilegales para el derecho internacional.

La imagen de Kfar Adumim se aleja del estereotipo conocido global del colono: los conocidos como "jóvenes de las colinas", que atormentan a diario a los palestinos locales violentamente y han provocado el desplazamiento de hasta 127 comunidades palestinas que huyen de sus agresiones, según la ONU.

Es una de las colonias más antiguas en Cisjordania (se fundó en 1979), funciona como una ciudad dormitorio de Jerusalén y en ella conviven tanto judíos religiosos como seculares. A ojos de la sociedad israelí se las concibe como cualquier otra localidad dentro del territorio internacionalmente reconocido de Israel.

Al dejar atrás Kfar Adumim, sus chalés se alzan sobre las colinas rodeados por una valla metálica de separación, mientras en las lomas de los valles asoman las casetas de latón de las comunidades beduinas palestinas de la zona.

"Debemos luchar por nuestra identidad y dar fuerza a todos los judíos, estén donde estén, y a un Estado de Israel fuerte", sentencia Shapira, "por eso estas elecciones son tan, tan importantes".EFE

pbj/jam

(foto)(vídeo)