Los efectos de las olas de calor en la agricultura amenazan a mil millones de personas
Ginebra, 22 abr (EFE).- Los episodios de calor extremo amenazan el trabajo, la salud y la productividad de mil millones de personas que dependen de la agricultura, la ganadería y la pesca, denuncia un informe publicado por agencias de Naciones Unidas centrado en los efectos adversos del cambio climático en el sector primario.
Trabajadores agrícolas y sistemas agroalimentarios se sitúan entre los principales afectados por las olas de calor, concluye un informe publicado este miércoles por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El estudio "pone de relieve cómo el calor extremo multiplica los riesgos y ejerce creciente presión sobre cultivos, ganado, pesca, bosques y las comunidades que dependen de ellos", resumió el director general de la FAO, Qu Dongyu.
El informe, lanzado en coincidencia con la celebración del Día de la Tierra, alerta por ejemplo de cómo el estrés comienza a afectar a las especies ganaderas por encima de temperaturas de 25 grados centígrados, e incluso algo antes en el caso de pollos y cerdos, que no pueden regular el calor corporal mediante sudoración.
Asimismo, los peces pueden sufrir fallos cardíacos en aguas afectadas por olas de calor extremo, que en 2025 se dieron en más del 90 % de los océanos globales, según el informe anual de la OMM.
A nivel agrícola, los rendimientos de los principales cultivos comienzan a disminuir por encima de los 30 grados centígrados, e incluso menos en el caso de la patata o la cebada.
El estudio también destaca que el calor extremo pasa factura a los trabajadores agrícolas, que en regiones como Asia, África o Latinoamérica pueden sufrir ya más de 250 días al año en los que hace demasiado calor para trabajar de forma segura para su salud.
Junto a estos impactos directos de las altas temperaturas, OMM y FAO recuerdan que el calor tiene un destacado papel en los incendios forestales, las sequías repentinas o la propagación de plagas y enfermedades, entre otros riesgos.
El informe subraya la necesidad de aplicar medidas de adaptación al calentamiento global en el sector primario, desde la mejora genética selectiva, la elección de cultivos, o la modificación de los calendarios de siembra.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, también subrayó la necesidad de extender los sistemas de alerta temprana, especialmente importantes para que los agricultores puedan responder al calor extremo.
"Proteger el futuro de la agricultura y garantizar la seguridad alimentaria mundial requerirá no solo reforzar la resiliencia en las explotaciones, sino también solidaridad internacional y una voluntad política colectiva para compartir riesgos", concluye el informe. EFE
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