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Los excompañeros de Óscar destacan el lado humano de un "competidor extremo"

Los excompañeros de Óscar destacan el lado humano de un

Inés Morencia

Valladolid, 18 abr (EFE).- Anicet Lavodrama y Mike Hansen, dos de los compañeros con los que coincidió Óscar Schmidt en su etapa en el Fórum Valladolid, entre 1993 y 1995, destacaron a la Agencia EFE tras conocer el fallecimiento del astro brasileño el lado humano de una figura a la que consideran "un competidor extremo" y que dejó una huella "imborrable" en la ciudad y en todos aquellos que compartieron vestuario con él.

Ambos destacaron que internacional carioca, que renunció a jugar en la NBA por seguir defendiendo a su país, anotó un total de 49.737 puntos en toda su carrera y logró un récord de 1.093 puntos a lo largo de cinco ediciones de los Juegos Olímpicos, fue un ejemplo como ser humano generoso, respetuoso, cercano, que vivió por y para su familia.

Óscar murió tras una larga lucha contra un tumor cerebral este viernes a los 68 años, curiosamente, el día en el que Hansen cumplió años. No era el mejor día para recibir tan triste noticia porque, para él, "Óscar fue un mentor" que le ayudó a tener un patrón que le ha permitido disfrutar de una carrera longeva, gracias al ejemplo que le dio durante la temporada en la que compartieron tantas experiencias.

De hecho, ambos fueron compañeros de habitación en los desplazamientos, por lo que pudo conocer no solo al gran profesional, a un "competidor extremo", sino a la persona que había detrás, a un esposo y padre de familia ejemplar, a un apasionado de los refrescos de cola, que comía potitos antes de los partidos "porque eran muy energéticos".

"Siempre tenía una botella de cola en la mesilla. Decía que era la bebida de los dioses. Imitaba al humorista Chiquito de la Calzada, porque le gustaba muchísimo, tanto, que durante los viajes ponía una cinta suya que todos escuchábamos", recuerda a EFE Hansen.

Para él, haber jugado con Schmidt fue "el mejor regalo" que le ha dado el baloncesto, porque le enseñó "dentro y fuera de la cancha". Dentro, "disciplina exigencia, porque era el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse, y que contagió a todos", y fuera "por su carisma, su cariño, su pasión hacia un deporte y la familia, por su compromiso y su entrega".

Y Hansen tiene claro que "Valladolid vivió épocas de gloria, con dos figuras mundiales como Óscar y Arvydas Sabonis, que la gente debería valorar" y, para la ciudad, para el baloncesto vallisoletano, haberle disfrutado "ha sido una joya, un referente para muchas generaciones, a las que sirvió de ejemplo".

"Me sorprendió especialmente su lado humano. Era el primero en firmar autógrafos, en acudir a todos los eventos, siempre con una sonrisa, mantenía una ilusión constante por su profesión y seguía poniéndose nervioso antes de un partido, aunque ya era un jugador con mucha experiencia", ha añadido.

Era tan competitivo que un día uno de los compañeros le llamó "viejo" y, después del entrenamiento, se puso a hacer mates debajo de la canasta -18-, "y luego, con una sonrisa, nos echó la bronca porque tenía agujetas", relata.

Emocionado, Hansen confiesa que, aunque triste, cuando supo que Óscar Schmidt había fallecido, se quedó tranquilo porque, a través de una videoconferencia, un año atrás, le pudo dar las gracias por lo que aprendió de él, porque marcó su carrera para siempre, y también por sus abrazos "sinceros y fuertes" y su sonrisa, lo que conmovió al gran triplista.

Para el hispano-centroafricano Anicet Lavodrama, la "mano santa", como se le conocía al jugador brasileño, "siempre fue alguien ejemplar, un modelo a seguir en todos los sentidos, profesional y humano, por su compromiso, generosidad, capacidad de sacrificio, disciplina y concentración".

"Es uno de los Top 5 mundiales y Brasil le debería rendir un gran homenaje, porque con un contrato asegurado en la NBA decidió no jugar para poder seguir jugando con su país, ya que la FIBA no permitía jugar con la selección si se había competido en la NBA, y eso es algo que debería ser valorado y reconocido como se merece", ha explicado a EFE.

Lavodrama tuvo una relación muy estrecha con Schmidt y con su esposa, Cristina, y sus hijos, Felipe y Estefanía, a los que "quería profundamente" porque, además, según desvela, "cuando Óscar sufrió una lesión grave, siendo muy joven, fue Cristina, entonces, su novia, la que le pasaba el balón para que tirara, y eso le hizo ser tan buen receptor, además de buen tirador".

"Porque Cristina no sabía pasar, lo que le obligaba a esforzarse por coger el balón. Así, en los partidos, era capaz de recibir pases poco efectivos, y sacar petróleo de ellos", matiza.

El brasileño y su familia vivían en una urbanización de Valladolid y cada día seguía su rutina, de comida y descanso, que además de una siesta, incluía lectura o música, especialmente la de Tina Turner "que era su preferida", con el "Simply the best", que era "su canción".

Su pasión por el baloncesto y su exigencia eran tales que, "durante los partidos, pedía las estadísticas, y él las corregía porque sabía los puntos, rebotes, personales o asistencias que tenían todos los jugadores que había en pista. Tenía una mente privilegiada", ha desvelado Lavodrama.

"Siempre estará presente para todos los que tuvimos la suerte de estar cerca de él", ha concluido. EFE

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