Los finalistas del Premio Cirilo Rodríguez reivindican el periodismo honesto ante censura
Segovia (España), 21 may (EFE).- Cristina Olea, Mikel Ayestarán y José Antonio Guardiola, finalistas del XLI Premio de Periodismo Cirilo Rodríguez, reivindicaron este jueves desde la ciudad española de Segovia un periodismo honesto, riguroso y comprometido contra la censura, la desinformación y el control creciente de los poderes políticos en la información internacional.
Los tres participaron en una mesa redonda dentro de las jornadas 'Periodismo en lo Global', celebradas un día antes de la entrega del galardón que concede anualmente la Asociación de Periodistas de Segovia en reconocimiento a la labor de periodistas, cámaras y fotorreporteros españoles en el extranjero.
José Antonio Guardiola, corresponsal de Televisión Española (TVE) en México y Centroamérica y finalista por cuarta vez del premio, aseguró que su presencia en Segovia supone completar un ciclo ligado a unos galardones con los que mantiene una larga relación.
El control de la información
"Cuatro veces finalista significa que alguien todavía cree en tu trabajo", afirmó Guardiola, quien alertó de cómo "los poderosos cada vez quieren un mayor control del mensaje y ofrecen menos oportunidades y espacios al reporterismo y al periodismo de verdad".
Sostuvo que el deterioro de la libertad informativa es "global" y recordó las crecientes dificultades para acceder a determinados países como Cuba o Nicaragua.
Pese a ello, defendió la capacidad de adaptación de las nuevas generaciones y destacó que existe "una legión de periodistas bien formados que sigue creyendo en los mensajes hechos de manera honesta sin importar el formato que se use".
Contra la desinformación
Por su parte, Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington desde 2018, interpreta su candidatura como "un premio a Televisión Española, a la televisión pública, a los corresponsales y también a las mujeres periodistas que contamos el mundo".
La informadora subrayó que, en un contexto de "desinformación y polarización", el oficio periodístico "es más importante que nunca para trasladar información útil a los ciudadanos".
Olea se refirió especialmente al reto de informar sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien definió como un dirigente "sin ideología", que toma decisiones "a golpe de instinto y del momento".
"No hay una doctrina Trump", afirmó la periodista, quien destacó la "ambigüedad" y la capacidad de sorpresa permanente del mandatario estadounidense.
También describió como "muy compleja y contradictoria" la relación de Trump con la prensa "porque probablemente ningún otro presidente había dado tanto acceso a los periodistas, pero tampoco ninguno nos había atacado tanto".
Según Olea, uno de los principales riesgos para los corresponsales consiste en quedar atrapados por el flujo constante de titulares generados por Trump y perder tiempo para analizar las consecuencias reales de sus decisiones sobre la ciudadanía.
Y la censura
Mikel Ayestarán, especializado en Oriente Medio y corresponsal en Jerusalén, calificó la situación en Gaza como "el paradigma del grado máximo de censura", y denunció tanto la muerte de periodistas palestinos como la imposibilidad de acceso de la prensa internacional al enclave.
"La situación que vive Gaza se estudiará durante mucho tiempo" como ejemplo extremo de restricciones informativas, apuntó.
El periodista defendió la necesidad de seguir hablando del conflicto porque, pese al alto el fuego, "seguimos teniendo a dos millones de personas en una situación humanitaria límite y el único país que puede frenar a Israel es Estados Unidos".
Preguntado por la simplificación de los conflictos entre 'buenos y malos', el periodista defendió que las guerras son escenarios "grises", y matizó que "hay víctimas y victimarios", aunque "no hay ninguna duda de quiénes son" las víctimas. EFE
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