Agencias

Los guyaneses se dividen entre la indiferencia y el rechazo a la visita de Carlos III

Los guyaneses se dividen entre la indiferencia y el rechazo a la visita de Carlos III

Nazima Raghubir

Georgetown, 28 oct (EFE).- La visita que el rey Carlos III inicia mañana, jueves, a Guyana suscita poco interés y reacciones encontradas entre la población de esta antigua colonia británica, que se independizó en 1966 y conmemora ahora los 60 años de relación con el Reino Unido.

Carlos III, que visita por primera vez como rey Guyana, aunque en el año 2000 estuvo como príncipe de Gales, no es jefe de Estado del país ya que este se convirtió en república en 1970, a diferencia de otras excolonias del Caribe.

El portavoz del Gobierno guyanés, Edward Layne, declaró a EFE que se trata de "un acontecimiento histórico e importante para las relaciones bilaterales entre Guyana y el Reino Unido", pero la mayoría de los guyaneses se muestra indiferente.

"Quizás hace 50 o 60 años habría sido algo interesante, pero ahora ya no. Sinceramente, no me importa", aseguró Sharon Lall, quien trabaja como recepcionista.

El drástico cambio del país en seis décadas

Cuando se independizó del Reino Unido, Guyana dependía de industrias extractivas, de la producción de arroz y azúcar, y de la pesca, pero el descubrimiento de petróleo hace poco más de una década supuso una revolución en el país.

Según informó recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía de Guyana continúa expandiéndose a uno de los ritmos más altos del mundo, impulsada por una sólida producción petrolera y una actividad no petrolera diversificada, con una proyección de crecimiento superior al 20 % en 2026.

Como complemento a este crecimiento, el auge de las infraestructuras ha traído consigo nuevas carreteras, viviendas y hoteles, además de numerosas visitas de jefes de Estado y la celebración de conferencias internacionales.

"Que venga otra personalidad importante solo significa más tráfico en las carreteras; para mí no supone nada relevante", dijo a EFE con poco entusiasmo el taxista Mohamed Ali.

Para el joven John Thomas, lo único destacado de la visita es que está sirviendo para limpiar la ciudad, en alusión a que las autoridades han hecho obras en las calles y puesto nueva iluminación y señalización vial, entre otras mejoras.

La presencia británica en Guyana se remonta a 1796, cuando los británicos ocuparon por primera vez las entonces colonias neerlandesas de Esequibo, Demerara y Berbice, las cuales fueron cedidas formalmente en 1814 y, en 1831, se unieron para constituir la Guayana Británica.

La población del país, que sigue siendo miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), está compuesta mayoritariamente por pueblos indígenas y por descendientes de personas sometidas a los sistemas británicos de esclavitud y servidumbre por contrato.

Indignación ante la falta de reparaciones por la esclavitud

La periodista, activista y autora Joan Cambridge-Mayfield cubrió la visita de la reina Isabel en la década de 1960 y recuerda que analizó aquel acontecimiento bajo una óptica "diferente".

"En aquel entonces nos alegraba mucho verla, porque éramos jóvenes y teníamos poca experiencia; pero, más de 60 años después, no ha cambiado gran cosa en cuanto a la codicia imperialista", afirmó a EFE.

Cambridge-Mayfield considera que los británicos deben "desarrollar conciencia en algún momento" y abordar las demandas de reparaciones por la esclavitud ya que, a su juicio, Guyana sigue viviendo "en una especie de plantación, bajo un neocolonialismo".

Carlos III reconoció ayer en Bahamas, primera parada de su gira por el Caribe, "el gran sufrimiento y las injusticias del pasado en estas islas y más allá" pero sin ofrecer unas disculpas formales o comprometer reparaciones, algo que rechaza el Gobierno británico.

La Guyana actual aún conserva vestigios de su pasado colonial: siguen vigentes leyes de esa época, es el único país de habla inglesa en Suramérica, y gran parte de la infraestructura de su capital, Georgetown, muestra una marcada influencia británica.

En opinión de la activista de 86 años, los guyaneses deberían sentirse "indignados" y boicotear la visita del rey si este no tiene intención de pedir disculpas formales por la esclavitud.

"No hay que salir a protagonizar un espectáculo vergonzoso de sumisión. Ojalá mi gente se quede en casa porque, en el fondo, lo que están haciendo es celebrar dentro de esta plantación del siglo XXI", zanjó Cambridge-Mayfield. EFE

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