Los iraníes afrontan un laberinto para viajar tras las sanciones de EEUU a sus aerolíneas
Aydin Shayegan
Teherán, 17 oct (EFE).- Viajar al extranjero se ha convertido en una carrera de obstáculos para muchos iraníes por las sanciones estadounidenses contra las aerolíneas del país en medio de la guerra, con vuelos cancelados, rutas suspendidas y billetes cada vez más caros, mientras las agencias de viajes temen por su supervivencia si las restricciones se prolongan.
Las dificultades afectan a quienes necesitan viajar por trabajo, estudios o para visitar a familiares, pero también a quienes deben desplazarse a otros países para realizar trámites consulares, ante la ausencia de algunas embajadas extranjeras en Teherán, como la de Canadá, cerrada desde 2012.
Es el caso de Amir, un ingeniero de 39 años que cuenta a EFE que perdió una cita para tramitar su visado canadiense en Dubái después de que se cancelara su vuelo a Emiratos Árabes Unidos.
"Esperé varios meses para conseguir la cita y, cuando por fin llegó el día, no pude viajar. Ahora tengo que volver a empezar el proceso y pagar un precio más alto para poder viajar", lamenta el vecino del centro de Teherán.
Detrás de estas dificultades están las sanciones impuestas por Estados Unidos contra 27 aerolíneas iraníes, anunciadas el 8 de septiembre, cuyas restricciones más severas comenzaron a aplicarse el día 23, acompañadas de advertencias de Washington a las compañías extranjeras que les prestaran servicios.
Tras estas medidas, países como Turkmenistán, Azerbaiyán, Georgia, Emiratos Árabes Unidos y Omán suspendieron las operaciones de aerolíneas iraníes, que, pese a las restricciones, mantienen algunas rutas hacia Turquía, China y Rusia, entre otros.
Ante este panorama, más del 30 % de los vuelos internacionales de las compañías iraníes han sido cancelados, según explica a EFE la jefa de la agencia de viajes Saba Parvaz, Hoda Beigi.
Billetes hasta tres veces más caros
Con numerosas conexiones suspendidas, Turquía se ha convertido en una de las principales alternativas para viajar hacia Europa, Estados Unidos y Canadá, donde residen cientos de miles de iraníes.
Beigi estima que la demanda de conexiones a través de Turquía se ha multiplicado por tres o cuatro, al concentrar pasajeros que antes utilizaban otras rutas.
"El aumento de la demanda ha disparado los precios de los billetes hacia Estambul, que en algunos casos llegan a costar hasta tres veces más", señala.
Según la empresaria, los billetes de la ruta Teherán-Estambul costaban hace un mes entre 180 y 250 millones de riales (entre 60 y 84 euros), mientras que ahora pueden alcanzar entre 500 y 700 millones (entre 168 y 235 euros).
Maryam, una profesora de 42 años, es otra de las afectadas por las restricciones y el alza de precios. Ha tenido que renunciar a viajar a Alemania para visitar a su hermana, a la que no ve desde hace tres años, tras quedarse sin la conexión aérea prevista.
"Había comprado un billete para viajar a través de Doha, pero cancelaron el vuelo y los precios de las alternativas por Estambul se dispararon, así que tuve que renunciar al viaje", cuenta la mujer, quien asegura que su sueldo no le permite pagar dos o tres veces más por el mismo desplazamiento.
Agencias al borde del cierre
Las restricciones también afectan a las agencias de viajes, que afrontan una fuerte caída de las ventas, problemas de liquidez y dificultades para mantener a sus trabajadores, según Beigi.
La responsable de Saba Parvaz explica que la escasez de piezas de repuesto ha dejado fuera de servicio una parte importante de la flota iraní, incluidos los aviones McDonnell Douglas MD, lo que ha reducido los vuelos nacionales e internacionales y elevado los costes operativos.
Para sobrevivir, algunas agencias están reorientando su actividad hacia las rutas de tránsito que siguen operativas, aunque Beigi advierte de que Turquía no puede absorber toda la demanda de conexiones internacionales.
"Personalmente, creo que lo que está ocurriendo puede denominarse un bloqueo aéreo", sostiene la empresaria, quien alerta de que, si las sanciones se prolongan, más del 50 % de las agencias podrían cerrar y las pérdidas económicas tardarían años en recuperarse.
Beigi lamenta que esta situación haya obligado a las agencias a reducir sus plantillas: "Nosotros, como muchas otras empresas del sector, hemos tenido que reducir nuestro personal a la mitad, de diez empleados a cinco por la guerra y las restricciones", afirma.
Las autoridades iraníes han reconocido los elevados costes de las sanciones y presentaron a finales de septiembre una protesta formal ante la Organización de Aviación Civil Internacional.
Estados Unidos, por su parte, sigue aumentando la presión sobre la República Islámica mediante el endurecimiento de las sanciones, mientras mantiene el bloqueo naval contra el país persa, con la guerra iniciada hace casi ocho meses en punto muerto. EFE
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