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Los líderes europeos discuten cómo defenderse de la competencia de China

Los líderes europeos discuten cómo defenderse de la competencia de China

Bruselas, 18 jun (EFE).- Los líderes europeos iniciaron este jueves una cumbre de dos días en Bruselas a la que llegan estando de acuerdo en que la Unión Europea (UE) debe proteger a su industria de la competencia china, aunque con posturas diferentes sobre las medidas que se pueden aplicar contra Pekín.

Con un déficit comercial de unos 350.000 millones de euros anuales que afecta ya a todos los países europeos, ha emergido un consenso entre los Veintisiete en que la UE debe "equilibrar" la relación con China y en este contexto, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, decidió dedicar la cena de la cumbre a esta cuestión.

Un debate que sigue al que a finales de mayo dirigió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, entre sus comisarios, para discutir si las medidas que Bruselas ha adoptado en los últimos años contra China son suficientes o hay que diseñar nuevos instrumentos de política comercial para hacer frente a una situación que considera "insostenible".

Francia lidera a los países que piden más contundencia y ha lanzado una propuesta para crear una "nueva herramienta de resistencia" para aumentar aranceles o imponer cuotas cuando el suministro que llega a Europa se concentre en un país concreto a partir de un cierto umbral.

Algunos países sugieren que este umbral podría fijarse entre el 40 o 50 % de concentración de mercado.

"El poder económico de China es grande y a veces también supone un obstáculo para los europeos. Hay que pensar muy bien cómo proteger nuestra economía, pero sobre todo cómo conseguir que las empresas europeas sean más competitivas, para que puedan hacer frente a esa batalla económica con China", dijo el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, en declaraciones a la prensa a su llegada a la cumbre.

"No debemos ser ingenuos", continuó Jetten sobre la posibilidad de que Pekín adopte represalias contra Europa, porque "vivimos en un mundo en el que los distintos bloque están mucho más dispuestos a adoptar medidas comerciales entre sí", pero al mismo tiempo, reclamó no "pensar sólo en el corto plazo".

El primer ministro de Países Bajos, país que el año pasado mantuvo un pulso con el gigante asiático sobre el control de la empresa de semiconductores Nexperia, subrayó la necesidad de actuar "de manera inteligente, porque a fin y al cabo, Europa y China también se necesitan mutuamente en muchos ámbitos".

Frente a estas posturas más duras, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, opta por mayor cautela: "Necesitamos amigos, necesitamos relaciones equilibradas, necesitamos ser pragmáticos, y necesitamos tender puentes tanto con grandes economías, potenciales aliados como China, o tradicionales aliados como es el caso de Estados Unidos".

También Alemania, dada la dependencia que su industria tiene de la economía china, mantiene una postura más prudente, si bien el canciller, Friedrich Merz, ha ido virando su discurso.

Aunque hoy no habló de ello a su llegada a la reunión, sí lo hizo ayer durante la cumbre del G7 y denunció que China mantiene una "divisa infravalorada en una magnitud de entre un 25 y un 30 % con respecto a otros espacios económicos", que causa "una desventaja masiva" de la que hace falta hablar.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, sí respondió hoy las preguntas de la prensa sobre esta cuestión y señaló que quiere estudiar "con detenimiento" cualquier nuevo instrumento de política comercial que la UE pueda aprobar contra China.

"Tendríamos que asegurarnos de cuáles son las consecuencias y si somos lo suficientemente resilientes para lidiar con las posibles consecuencias", dijo Martin, que defendió la necesidad de que la UE, "en primer lugar", entable un diálogo sustantivo con China.

"Es una discusión muy difícil pero creo que con China, como hicimos con Estados Unidos, necesitamos tener estos debate y con suerte, llegar a algún tipo de acuerdo", apuntó el primer ministro luxemburgués, Luc Frieden. EFE

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