Tokio, 24 abr (EFE).- El índice de precios al consumidor (IPC) de Japón creció un 1,8 % interanual en marzo, informó este viernes el Gobierno, por segundo mes consecutivo debajo del objetivo del 2 % del Banco de Japón (BoJ) a pesar de la preocupación sobre el suministro de recursos energéticos por la guerra en Irán.
La subida del indicador, que excluye los precios de los alimentos por su alta volatilidad, muestra una ligera aceleración con respecto al 1,6 % de febrero, según los datos publicados por la Oficina de Estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones.
Los precios de la energía descendieron en marzo un 5,7 % interanual, siguiendo a la caída del 9,1 % del pasado febrero, tras la abolición en diciembre de un impuesto a la gasolina y a principios de este mes de otra tasa al diésel, a fin de mitigar los efectos de la persistente inflación sobre los hogares.
Así pues, la inflación del IPC se ha mantenido prácticamente inalterada por el alza global de los precios de la energía en marzo, como adelantaron analistas como Min Joo Kang, economista senior para Japón y Corea del Sur del ING, al menos de momento.
La electricidad se redujo un 8 % por segundo mes consecutivo, mientras que el gas se abarató un 5,2 %.
La factura de la cesta de la compra subió un 5,2 % interanual, excluyendo los alimentos frescos, frente al 6,7 % en febrero, entre una moderación del alza de los precios de los productos lácteos y huevos (5,4 %).
Entre los sectores que experimentaron un abaratamiento significativo figuran el de las frutas y las verduras frescas, cuyos costes se redujeron un 6,1 % y un 10,5 % el mes pasado.
El BoJ tiene previsto reunirse la semana próxima para evaluar su política monetaria, tras congelar el mes pasado los tipos de interés de referencia a corto plazo en el 0,75 %, mientras evalúa el impacto en la economía japonesa del alza del precio del petróleo por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, señaló entonces que el banco central mantiene su previsión de que la inflación subyacente alcance su objetivo de estabilidad de precios, aunque advirtió de que el encarecimiento del petróleo podría ejercer nuevas presiones inflacionarias.
Japón depende en torno a un 90 % del petróleo procedente de Oriente Medio, y desde el inicio de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ha buscado diversificar el suministro energético. EFE
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