Los reparos de EE.UU. a compartir la IA más avanzada resaltan la dependencia europea
Madrid, 20 jun (EFE).- Las restricciones impuestas por EE.UU., apelando a la seguridad nacional, para que otros países accedan a los modelos más avanzados de inteligencia artificial (IA) han afectado ya a Anthropic, una de las compañías punteras del sector, y han agudizado la preocupación en Europa por su dependencia tecnológica.
Aunque de momento Anthropic ha cerrado el acceso a todos sus clientes, sin discriminar por nacionalidad, la normativa estadounidense se dirige específicamente a los extranjeros, lo que podría impedir en el futuro a los países europeos contar con una tecnología básica para la ciberseguridad y la competitividad de sus empresas.
En este ambiente de preocupación, los líderes del G7 (los más desarrollados del mundo) se reunieron el pasado miércoles en Évian (Francia) con directivos de grandes empresas tecnológicas como OpenAI, Google y la propia Anthropic para buscar fórmulas seguras de cooperación en IA.
Lo "relevante" de lo ocurrido con Anthropic es que "un servicio crítico" para empresas e instituciones se puede interrumpir por la decisión de un tercero, en este caso de la Administración de EE.UU., según observa David Sanz, responsable de IA, Análisis de Datos y Tecnologías Emergentes de la firma de servicios profesionales KPMG en España.
Opina que la "lección clara" para Europa es que debe diversificar sus proveedores tecnológicos, aunque manteniendo siempre la alianza con EE.UU., ya que la mayor parte de los "modelos frontera" (los más avanzados) provienen de empresas norteamericanas.
Sanz apunta que existen modelos europeos, como los diseñados por la empresa francesa Mistral, que pueden proporcionar alternativas y reducir el riesgo operativo de empresas e instituciones.
El pasado 12 de junio, Anthropic desactivó el acceso a sus modelos Mythos 5 y Fable 5 (el más avanzado), para cumplir una directiva del Departamento de Comercio de EE.UU. sobre control de las exportaciones tecnológicas.
Ordenaba suspender el acceso a cualquier ciudadano extranjero, incluso los residentes en Estados Unidos. Debido a la dificultad para segregar a los clientes por nacionalidad, la compañía optó por impedirlo a todos.
La Unión Europea necesita soberanía tecnológica
Ante esta situación, la Comisión Europea (CE) recalcó hace una semana que la decisión de Anthropic -empujada por las exigencias de EE.UU.- pone de relieve la necesidad de la Unión Europea (UE) de reducir su dependencia tecnológica.
"Esto subraya aún más la necesidad de la soberanía tecnológica de Europa y demuestra la importancia de nuestra legislación vigente en materia de ciberseguridad e IA", subrayó el portavoz comunitario Thomas Regnier.
El pasado miércoles, al término de la cumbre del G7, el presidente francés, Emmanuel Macron, avanzó la intención de los países más desarrollados de crear una plataforma de cooperación entre las democracias en IA.
A principios de junio, la CE había presentado un paquete legislativo para impulsar las empresas europeas de servicios en la nube y garantizar el suministro de chips.
Sanz, de KPMG, considera que la UE va en la "dirección adecuada", pero puntualiza que necesita inversión y no solo discursos.
Uno de los puntos críticos es, a su juicio, la insuficiente capacidad de las empresas tecnológicas europeas para captar financiación, pues los desarrollos ligados a la IA exigen inversiones elevadas.
Según algunos expertos, la negativa de EE.UU. a compartir ciertos desarrollos tecnológicos impactaría sobre todo en el ámbito de la ciberseguridad, por ejemplo en el sector financiero, y, en términos más amplios, en la competitividad de las empresas. EFE
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