Agencias

Los tártaros de Crimea recuerdan deportación por Stalin y sueñan con recuperar su tierra

Los tártaros de Crimea recuerdan deportación por Stalin y sueñan con recuperar su tierra

Rostyslav Averchuk

Leópolis (Ucrania), 18 may (EFE).- Miles de tártaros de Crimea desplazados conmemoraron este lunes el 82º aniversario de su deportación masiva por orden del dictador soviético Iósif Stalin, al tiempo que trazaban dolorosos paralelismos con la amenaza que representa la actual ocupación rusa de la península ucraniana.

Durante manifestaciones celebradas en toda Ucrania, representantes de esta minoría musulmana autóctona recordaron a las más de 200.000 personas -prácticamente todo el pueblo tártaro de Crimea- que fueron expulsadas por la fuerza de sus hogares en apenas unos días en mayo de 1944 y deportadas a Asia Central en vagones de ganado.

Alrededor del 46 % murió durante el trayecto y en los difíciles primeros años del exilio, mientras que a los supervivientes se les prohibió durante mucho tiempo regresar a Crimea o incluso aprender su lengua, recordó el reconocido músico y activista tártaro de Crimea Dzemil Karikov durante un acto en la ciudad occidental de Leópolis.

La historia se repite

El renacimiento cultural y la creciente voz política que siguieron al regreso de muchas familias a Crimea tras la independencia de Ucrania en 1991 se vieron abruptamente interrumpidos por la anexión ilegal de la península por parte de Rusia en 2014.

"Muchas personas fueron arrestadas y algunas se vieron obligadas a abandonar sus hogares por segunda vez", declaró Karikov.

"En 2014, la historia se repitió", afirmó a EFE Amet Bekir, jefe de la ONG Areket, dedicada a preservar la identidad tártara de Crimea a través del patrimonio cultural.

"Mi padre fue expulsado de su tierra natal en 1944, cuando tenía solo cinco años. En 2014, mi hija también tenía cinco años cuando nos vimos obligados a abandonar nuevamente nuestra tierra natal", relató.

Desde entonces, los tártaros de Crimea han seguido enfrentándose a registros y detenciones masivas, y más de la mitad de los más de 350 presos políticos en Crimea pertenecen a esta minoría.

"La persecución y la represión en el territorio temporalmente ocupado de Crimea son una continuación y manifestación directa de la política genocida de Rusia destinada a destruir al pueblo tártaro de Crimea", sostuvo en un comunicado el Mejlis, su órgano representativo, prohibido en Rusia.

Esperando la libertad

Después de que líderes tártaros de Crimea y autoridades ucranianas rechazaran públicamente las sugerencias del presidente estadounidense, Donald Trump, de aceptar la ocupación como legítima, el futuro de Crimea rara vez se menciona explícitamente en las discusiones sobre un posible acuerdo de paz con Rusia.

Kiev reconoce que actualmente carece de fuerzas suficientes para recuperar militarmente la península, aunque efectúa regularmente ataques aéreos contra objetivos militares rusos en la Crimea ocupada.

Hasta 2.000 tártaros de Crimea sirven actualmente en las filas del Ejército ucraniano, pero las identidades de muchos de ellos no se revelan públicamente para evitar posibles represalias contra sus familias.

En paralelo Ucrania presiona para lograr sanciones internacionales más duras y una mayor presión sobre Moscú.

"Restablecer la justicia, proteger los derechos humanos, desocupar Crimea y devolver al pueblo tártaro de Crimea una vida en libertad en su tierra natal siguen siendo nuestras tareas comunes", declaró este lunes el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania.

Más de cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, Bekir y muchos otros siguen convencidos de que sus hogares acabarán siendo liberados.

Entretanto se concentran en medidas concretas para preservar la identidad nacional.

"Estoy muy orgulloso de la fortaleza espiritual de mi pueblo. Fueron capaces de sobrevivir en condiciones tan inhumanas para que hoy los hijos y nietos recen y transmitan la memoria a la siguiente generación", afirmó Bekir.

Mantenerse activos

Bajo una fuerte presión política, los tártaros de Crimea que permanecen en la ocupada península dependen de sus propios recursos para preservar y desarrollar su cultura y su lengua, explicó Bekir.

En la Ucrania continental, la voz de esta minoría se hace cada vez más fuerte a medida que los ucranianos van reconociendo su papel crucial en el futuro de la península.

"Lo recordamos todo", dice Bekir. "Como las golondrinas, esperamos regresar algún día a nuestra Crimea natal", enfatiza. EFE

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