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Luis Manuel Otero Alcántara, símbolo de la nueva disidencia de Cuba

Luis Manuel Otero Alcántara, símbolo de la nueva disidencia de Cuba

La Habana, 18 Jul 2026 (AFP) -

Autodidacta y apasionado del arte crítico, el artista plástico Luis Manuel Otero Alcántara, que se exilió este sábado en Estados Unidos tras cumplir una condena de cinco años de prisión, ha encarnado en los últimos años a la nueva disidencia cubana.

Reconocido en 2024 con el Premio Rafto de derechos humanos desde Oslo "por su valiente oposición al autoritarismo a través del arte", este "artivista" saltó a la fama en 2020 como líder de una protesta del Movimiento San Isidro, una agrupación de artistas e intelectuales.

Con 13 de sus miembros se atrincheró durante días en su casa, en el humilde y bohemio barrio de San Isidro, de La Habana Vieja, exigiendo la liberación de un rapero.

Este acto de resistencia culminó en un desalojo forzado que, lejos de silenciarlos, inspiró una manifestación sin precedentes: 300 artistas se congregaron frente al Ministerio de Cultura demandando libertad de expresión.

Este plantón fue preludio del histórico 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles al grito de "Libertad" y "Tenemos hambre", lo que derivó en cientos de condenas.

El artista fue aprehendido cuando salía de su casa para unirse a esas manifestaciones. Después de varios meses de prisión preventiva, fue condenado en 2022 a cinco años de prisión por ultraje a los símbolos patrios, desacato y desórdenes públicos.

Lo juzgaron sobre todo por "Drapeau" (2019), un performance en el que Luis Manuel se cubrió con la bandera cubana durante 24 horas, incluso cuando estaba en el baño, cuyas fotos difundió en redes sociales.

Para el gobierno comunista, Otero Alcántara no es un artista, sino un agente al servicio de Estados Unidos, señalado como orquestador de manifestaciones para desestabilizar el país.

Amnistía Internacional lo declaró "preso de conciencia", al igual que a su compañero de lucha, el rapero Maykel Osorbo, quien fue condenado a siete años de prisión durante el mismo juicio y cumple sanción.

Su entorno cercano informó este sábado que Otero Alcántara abandonó La Habana y se exilió en Estados Unidos luego de recibir el viernes un visado.

"Después de cinco años de injusto encarcelamiento, el artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara ha sido finalmente liberado, aunque a cambio de su salida definitiva de la isla", dice un comunicado publicado en Facebook.

- "Tremenda fiesta disidente" -

Otero Alcántara "fue un tipo que animó a Cuba (...), un tipo que metió por tremendo tiempo tremenda fiesta disidente, un carnaval de desobediencia", comentó en Facebook el escritor cubano, Carlos Manuel Álvarez, cuando su amigo cumplió tres años en prisión.

Su formación como atleta durante la juventud marcó su carácter resistente, explicó a AFP Yanelys Núñez, una curadora de arte y amiga que se encuentra en España.

"Eso ha influido mucho (...) porque se crece ante los problemas, ante los obstáculos", añadió Núñez.

Nacido el 2 de diciembre de 1987, Luis Manuel se crió en el barrio del Cerro, en una casona donde convivían muchas familias. Habitaba un cuarto con sus padres y tres hermanos.

Allí, su tío carpintero despertó su interés por la escultura y le enseñó a tallar figuras en lápices. Aunque no logró ingresar a la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, se acercó a otros artista y muy joven empezó a trabajar en una galería alternativa de La Habana.

En su primera exposición, "Los Héroes no pesan" (2011), usó "materiales pobres y reciclados" para representar a "un ejército mutilado", reflexionando sobre los cubanos enviados a luchar a Angola en las décadas de 1970 y 1980, recuerda Núñez.

Luis Manuel habló en 2020 en una entrevista con el blog especializado Shoutsmusic de su convicción por el "artivismo", un neologismo entre activismo y arte.

"Para mí, hay una delgada línea entre arte y activismo; arte y política. Siempre he pensado que el arte conlleva una responsabilidad cívica y política".

Aún en prisión siguió trabajando. "Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me dejan hacerlo, para que no me convierta en un mártir", declaró en abril en una carta publicada por The New York Times.

"En mis momentos más oscuros o inciertos, intento recordar que mi supervivencia y mi trabajo continuo como artista son símbolos de esperanza y sacrificio para otros cubanos", agregó el artista, galardonado con el premio Impacto Príncipe Claus en 2022, otorgado por un fondo holandés.

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