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Lula, el titán de la izquierda brasileña que corre contra el tiempo

Lula, el titán de la izquierda brasileña que corre contra el tiempo

Rio de Janeiro, Brasil, 2 Ago 2026 (AFP) -

Sin camisa y sudando sobre su cinta de correr, Lula se ejercita. A los 80 años, quiere demostrar que tiene la energía suficiente para buscar un cuarto mandato en octubre a la presidencia de Brasil.

"No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años", filosofa Luiz Inácio Lula da Silva con su voz ronca en uno de los videos donde muestra sus rutinas de ejercicio en redes sociales.

El líder izquierdista sobrevivió a derrotas electorales, a la cárcel (580 días entre 2018 y 2019) y al estigma de una condena por corrupción que, anulada por motivos de procedimiento, aún da pie a la derecha para llamarle "Lula ladrón".

También sobrevivió a problemas de salud, entre ellos una caída en el baño que a fines de 2024 le provocó una hemorragia cerca del cerebro. Según su médico, estuvo cerca de "lo peor".

Desde entonces usa casi siempre un sombrero panamá sobre su cabello, antes negro, crespo y abundante, hoy blanco y ralo, al igual que su barba.

Pero él insiste: se siente en mejor forma que cuando fue electo en 2002 al frente de la principal potencia de América Latina. Y sueña con "vivir hasta los 120 años".

- Sin celular -

Nacido el 27 de octubre de 1945 en una familia pobre campesina de Pernambuco, en el históricamente relegado noreste brasileño, el niño limpiabotas que luego fue obrero metalúrgico y sindicalista llegó triunfante en enero de 2003 al Palacio de Planalto, en Brasilia.

Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas, pese a los grandes escándalos de corrupción que salpicaron a su campo político.

En 2022, Lula derrotó por un margen mínimo al entonces presidente Jair Bolsonaro. El líder de ultraderecha sería más tarde condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, al buscar impedir que Lula asumiera el poder.

De vuelta en el gobierno, el eterno líder del Partido de los Trabajadores pareció al principio desfasado por un Brasil que redescubría: ultrapolarizado y saturado de desinformación.

Como símbolo de esa distancia, vive sin celular, mientras sus 213 millones de compatriotas están masivamente conectados.

Restableció las políticas sociales desmanteladas por su antecesor, frenó la devastación de la Amazonía y devolvió cierta normalidad al funcionamiento democrático del país.

Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de 'remake' aburrido, sin apenas ideas nuevas. Y este padre de cinco hijos (uno de los cuales enfrenta problemas con la justicia) genera un feroz rechazo en gran parte de la opinión pública, exasperada por el estado del país, la violencia y la corrupción.

- El "Biden brasileño" -

En 2022, Lula aseguró que si ganaba, sería su último mandato.

¿Por qué este hincha fanático de Corinthians quiere buscar entonces un cuarto período, y medirse con Flávio Bolsonaro, un senador de 45 años e hijo mayor de su archienemigo?

Lula, que en los últimos años evitó promover a un posible sucesor, argumenta que quiere impedir que la ultraderecha vuelva a "destruir" el país y que quiere seguir "cuidando al pueblo".

"Está en plena forma", dice a la AFP un diplomático extranjero bajo condición de anonimato, que lo describe como un "animal de campaña".

Flávio Bolsonaro es menos generoso: "El Biden brasileño es gruñón, irresponsable y se convirtió en un peligro para nuestra nación. Cuando uno mira a Lula, no ve futuro".

Para Lula, Joe Biden es el contraejemplo absoluto. El naufragio en vivo del octogenario presidente estadounidense en plena campaña de 2024 lo impactó visiblemente.

Su agenda repleta de viajes y discursos da cuenta de su resistencia física, en la que también incide Rosangela Janja da Silva, de 59 años, su tercera esposa, feminista y aliada clave para el sector progresista.

Si pierde en octubre, Lula saldrá por la puerta de atrás.

Pero eso no borrará una trayectoria sin parangón en la historia de Brasil.

Así lo recordó en julio de 2024, ante medios extranjeros, entre ellos la AFP, en su residencia oficial de La Alvorada: "No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo".

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