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Magyar promete respetar las normas de la UE pero no descarta nuevas confrontaciones

Magyar promete respetar las normas de la UE pero no descarta nuevas confrontaciones

Viena, 21 may (EFE).- El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ha insistido este jueves en Viena en que la Unión Europea (UE) tendrá en su Gobierno un socio constructivo que respetará las reglas comunitarias, pero advirtió que su prioridad es defender los intereses de su país y no descartó futuros conflictos.

"Hungría será un miembro constructivo del Consejo Europeo, pero eso no quita que el Gobierno húngaro actúe siempre en interés de los húngaros y de las empresas húngaras", afirmó Magyar en Viena, en su segundo destino internacional tras su elección como jefe de Gobierno, tras 16 años del ultranacionalista Viktor Orbán en el poder.

El político conservador prometió que su Gobierno cumplirá las reglas del club comunitario al tiempo que defenderá los intereses de Hungría, pero reconoció que "naturalmente habrá también confrontaciones".

"No podemos estar de acuerdo en todo. Pero esto se aplica a todos los Estados de Europa. Tenemos proyectos comunes e intereses comunes, pero, de alguna manera, vemos el mundo de otra forma", reconoció durante una rueda de prensa junto al canciller austríaco, el conservador Christian Stocker.

"Con toda certeza, será una forma de acercamiento diferente a la de hasta ahora", prometió Magyar.

Durante los Gobiernos de Orbán, especialmente en los últimos años, las relaciones de Hungría con la UE se deterioraron por su reticencias a sancionar a Rusia por su invasión a Ucrania y por la retirada de fondos comunitarios por su incumplimiento de las normas y valores comunitarios.

Al respecto, Stocker dijo que con Magyar en el Gobierno húngaro, comienza un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.

"Contigo como primer ministro, Hungría regresa al Consejo (Europeo) como miembro constructivo", afirmó el político conservador.

Magyar también apostó por recomponer el llamado Grupo de Visegrado, integrado por su país, Polonia, Eslovaquia y República Checa, y cuya unidad se fracturó en parte por las posturas prorrusas de Orbán, lo que abrió una crisis con Polonia.

"Coincidimos en que el corazón de Europa ahora late en Europa Central. Necesitamos una cooperación más estrecha porque hay mucho más en común entre nosotros que lo que nos separa. Si cooperamos, podemos representar nuestros intereses tanto en la Unión Europea como a nivel global", aseguró.

El político conservador reconoció que la "reconstrucción y el fortalecimiento" de Visegrado depende de que haya buenas relaciones entre Hungría y Polonia, un proceso que ya ha comenzado, dijo, y que ejemplificó en que ese país ha sido los dos últimos días el destino de su primer viaje internacional.

Magyar anunció que espera que se celebre en verano en Budapest una cumbre de los actuales cuatro miembros de Visegrado, pero planteó abrir el grupo a más países de la región, entre los que mencionó a Austria, Eslovenia, Croacia, Rumanía y los Balcanes Occidentales.

"Espero fervientemente que, en el marco de esta cooperación, Europa Central recupere muy pronto su fuerza, su competitividad y su antiguo esplendor", afirmó Magyar.

El jefe del Gobierno austríaco coincidió con Magyar en la necesidad de "cooperar de forma más estrecha en Europa Central (...) los países que van desde Polonia hasta Croacia", muy vinculados entre ellos, dijo.

Stocker recordó que ya hay varios foros de trabajo regionales, pero indicó que esa cooperación puede mejorar.

"Creo que el potencial es considerablemente mayor. Y en lo que respecta a la cuestión de (la ampliación de) Visegrado, es ante todo un asunto que debe ser discutido dentro de ese grupo de Estados. No obstante, en cualquier caso, apoyo toda iniciativa para lograr juntos un mayor impacto en Europa", indicó.

Los dos jefes de Gobierno se refirieron a algunos de los conflictos entre los dos países, como la responsabilidad por el traslado durante años a Hungría de grava contaminada con amianto desde canteras austríacas, o la eliminación de un impuesto especial a empresas extranjeras, que afecta especialmente a las austríacas. EFE

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